jueves, 18 de diciembre de 2014

GREGUERÍAS DE RAMÓN



(Ramón Gómez de la Serna)
Diego Rivera (1915)



Osvaldo Fresedo & Dizzy Gillespie
-Vida Mía- 





La curiosidad del cielo por ver la tierra abre muchas veces el nublado.



Si vais a la felicidad llevad sombrilla.



La lluvia que vemos caer por los cristales son nuestras propias lágrimas magnificadas.



Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.



El hielo se ahoga en el agua.



Lo peor de los árboles genealógícos es que de pronto se fija en ellos la chismosa cigarra.



La linterna del acomodador nos deja una mancha de luz en el traje.




El reloj municipal marca las horas de los impuestos.



Entre el género epistolar no hay que olvidar la "carta de los vinos".



En la fiebre reaparece lo que nos queda de cuando fuimos volcanes.



El arco del violín cose como aguja con hilo notas y almas, almas y notas.



Los ríos no saben su nombre.



El alba desinfecta la vida y trae olor a cacería.



Un hombre que conserva el palillo en la boca es un rumiante.



No gozamos bien el canto del ruiseñor porque siempre dudamos de que sea el ruiseñor.



Venecia es el sitio en que navegan los violines.





"Pan" es palabra tan breve para que podamos pedirlo con urgencia.



La cigüeña no oculta su nido, pero por si acaso lo pone muy alto.



El que escribe con seudónimo parece querer escaparse a la crítica.




Esos que están muy pagados de sí mismos y que creen que todo tiene precio.



Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.



El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.



El arcoíris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza.



La lagartija es el broche de las tapias.


Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.



La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.



Hay quien se reserva para dar limosna a los pobres que haya a la puerta del cielo.



El reloj no existe en las horas felices.



El beso es hambre de inmortalidad.



Ser buen dramaturgo es saber dosificar la cantidad de gases lacrimógenos que necesita la sala.



En las grandes solemnidades llenas de personajes parece que hay algunos repetidos.



Sobre las hojas grises de los olivos gravita aún 
el polvo que levantaron los carros romanos y las diligencias.



Para las estrellas siempre estamos en un abismo.



En la noche helada cicatrizan todos los charcos.



Consejo superfilosófico: "Hágase una fotografía y si sale es que existe",



El día en que se encuentre un beso fósil se sabrá si el amor existió en la época cuaternaria.



Perder un pañuelo es comprometerse en llantos ajenos.



Las espigas hacen cosquillas al viento.



El sueño es un depósito de objetos extraviados.



El aullido es el grito más negro del paisaje.



Las gotas de rocío son unas lágrimas anticipadas por lo efímero que es el día que nace.



¡Qué tragedia! Envejecían sus manos y no envejecían sus sortijas.



Por los menos ha logrado el erizo que no se emplee su piel en las peleterías.



Hay más millones de microbios en un billete de banco 
que los millones que el banco dice tener de capital.



Cuando el que va delante da limosna, el que va detrás no la da,
 como si el otro la hubiese dado por él; ley que deja muy mermado el peculio de los pobres.



El péndulo del reloj acuna las horas.



La manera de curarse el corazón es ahorrando presentimientos.



Los gatos se beben la leche de la luna en los platos de las tejas.



Hay una campana que suena en el alba y que no está en ningún campanario.



La media luna mete la noche entre paréntesis.



Hay un momento en que el astrónomo, debajo del gran telescopio, 
se convierte en microbio del microscopio de la luna que se asoma a observarle.



Son más largas las calles de noche que de día.



En la resaca, la ola, arrepentida de haber dejado su regalo de conchas,
 trata de volvérselas a llevar.



La luna es un banco de metáforas arruinado.



Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren
 robamos adioses que no eran para nosotros.



El fuego es cómplice de la nada.



El que sabe dormir es el que se entremete la almohada entre el hombro y la mandíbula
 como si fuese el violín de los sueños.



El tango está lleno de despedidas.




Lo único que está mal en la muerte es que nuestro esqueleto podrá confundirse con otro.



Cuando es brasa, el carbón se acuerda de todo, 
hasta de cuando era árbol verde en un mundo lleno de esperanzas.



Al mar le gusta la impunidad y por eso borra toda huella en la playa.



En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.



La llave nos gasta la broma de hacer como que no es de la cerradura que es.



Para lo que más fuerza necesita el enfermo es para abrir el frasco de la medicina.



Tenía tan mala memoria que se olvidó que tenía mala memoria y comenzó a recordarlo todo.



Hay tanta gente alrededor de la jaula de los monos que parece que dan conferencias.



Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas.



El libro es el salvavidas de la soledad.



Nuestra verdadera y única propiedad son los huesos.



La vida obliga a la prisa de vivir porque el pan enseguida se pone duro.



El farol no tiene prejuicios.



Tenía un sueño con cerrojo por dentro.



Hay mujeres que creen que lo único importante en ellas es 
ese poquito de sombra con que se inicia su escote.



La muerte es hereditaria.



Al sacapuntas no le interesa sacar punta al lápiz, sino hacer tirabuzones.



Cuando se retrasa la luna en el amanecer, 
lleva los zapatos en la mano para que no la sientan llegar a su casa.



Lo que más le duele al árbol de los hachazos es que el hacha tenga mango de palo.



¡Y pensar que todos los de la guía telefónica un día no estarán ni en la guía telefónica!



¿Qué está haciendo en realidad la luna? La luna está tomando el sol.



Lo peor de la ambición es que no sabe bien lo que quiere.



La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces.



Las moscas son los únicos animales que leen el periódico.




Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.



¡Cómo rompe los calcetines lo que tenemos de monos irremisibles!



En los bancos de la estación es donde reflexionamos mejor
 y se ve la vida que va y viene, 
estando sentados entre el presente y el porvenir.




La sensación al andar sobre la nieve es que se hunden los pies en pozos que dan al más allá.



Nos acordamos de cosas de las que no nos acordamos nosotros, sino lo que nos rodea.



Nuestra sombra es la caja de violín de nuestra figura.



El día que el arco iris se ponga de luto será el día del Juicio Final.



Hay unos días grises que hacen la radiografía de la ciudad.



La eternidad envidia a lo mortal.



La luna pone en el bosque luz de cabaret.



Las murallas creyeron que iban a contener los siglos, 
pero todas se rompieron y el tiempo se desparramó por los campos.












Las greguerías, a pesar de la loable intención de algunos críticos, no forman género literario nuevo, aunque sí pueden considerarse una modalidad nueva, en el momento justo, de un género antiguo y en buena medida desprestigiado, como es el género aforístico.

Del mismo modo que los aforismos, las greguerías son frases breves, plenas de sentido, independientes entre sí y reunidas en colecciones más o menos numerosas al antojo del autor. Se diferencian de aquellos en el tono, mucho más relajado y exento de didactismo.

Con ellas Ramón Gómez de la Serna intenta provocar la sorpresa del destinatario a través de mecanismos en vías de incorporación a la literatura de su época por las corrientes vanguardistas, de las cuales Ramón se convierte en introductor.


Ramón Gómez de la Serna en su "torreón"
 y rodeado de sus "cachivaches"

Entre los medios utilizados para su elaboración han de destacarse los fónicos-simbólicos (aliteración, paronomasia, rima), diversos juegos de palabras, transformaciones de estructuras lingüísticas y literarias previas, y figuras de todo tipo. La aplicación de la metáfora y otras figuras afines convierte a Ramón en un remozador del lenguaje y de la prosa literaria en lengua castellana.

A la estela de Gómez de la Serna, los miembros de la generación del 27 abordarán sin complejos las técnicas nuevas de un modo más consciente y maduro que él mismo, incorporándolas, en especial a la poesía.

Abordadas desde ángulos de visión muy diferentes se advierte que las greguerías no se pliegan a una clasificación simple. Todos los intentos de reducción  a índices o esquemas han sido infructuosos, razón por la cual he preferido no plantear una única posible clasificación de las mismas, sino una múltiple aproximación  que responda, en lo posible, a la pluralidad de formas, temas, etc.

Con todo, es más que posible que Ramón, citándose a sí mismo, observara: "la greguería es esas cosas y más que esas cosas, pues la nueva literatura es evasión, alegría pura entre las palabras y los conceptos más diversos, estar  aquí y allá al mismo tiempo, desvariar con gracia".

Y probablemente, habría que darle la razón.

Antonio A. Gómez Yebra








Hernán Oliva

-Malena-








<

22 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Otro post para quedarse, Marian. Fresedo, Gillespie, Hernán y cuadro de Rivera aparte.

Greguerías, me desasno, nítida condensación de instantáneas de Ramón Gómez de la Serna de las que tengo tanto que aprender. Como él mismo dice “jugar con palabras, desvariar con gracia”, parece (pero no quiere decir que sea) fácil hacerlo…

Todas sugerentes, pero una de ellas me atrae mucho: “Lo que más le duele al árbol de los hachazos es que el hacha tenga mango de palo”.

Alguna vez subiré un aforismo (todavía no pulido) que dice: “Un pedazo de madera acusado de colaboracionista. La empuñadura del hacha está hecha de un árbol hermano, prójimo, semejante…” Que la pluma de Ramón me ayude a pulirla.

Juan Nadie dijo...

Curioso presonaje Ramón.

Escuchando Malena, recuerdo que Ramón Gómez de la Serna tiene un libro dedicado al tango.

"Hay más millones de microbios en un billete de banco
que los millones que el banco dice tener de capital."

"Entre el género epistolar no hay que olvidar la "carta de los vinos"."

carlos perrotti dijo...

La buscaré.

Sergio L.G. dijo...

Qué greguerías mas bonitas Marian. "El reloj no existe en las horas felices" la que mas me ha gustado. Saludos.

Juan Nadie dijo...

Se llama "Interpretación del tango" y se editó por primera vez en Argentina en 1949.
De Argentina tiene más escritos, por ejemplo "Explicaión de Buenos Aires", también de 1949, o "Variaciones argentinas", de 1962. Es que Ramón vivió en Argentina desde 1936 hasta su muerte en 1963.

Aprovechando la idea a Marian estoy preparando un post para el Crepúsculo sobre alguno de estos escritos, un post que saldrá vaya a saber cuándo, porque hay un montón de ellos programados, aunque a lo mejor lo cuelo por algún sitio.

carlos perrotti dijo...

Sí, aquí fue bienvenido como lo serán los escritos que prometes para cuanto antes.

marian dijo...

Qué cuadrilla, eh, Carlos. Se han relacionado las "greguerías" con los "haikais", no sé si verás también esa relación. Tu aforismo es primo hermano de la greguería de Ramón GdlS y no creo que necesite ser pulido.

marian dijo...

No me extraña que te guste, Sergio, (toda una teoría de la relatividad:)
Saludos

marian dijo...

Ahí te he visto, Charlie. Por lo que he leído estos días sobre él, era un gran amante del tango y estuvo muy relacionado con él y su mundillo. Incluso se casó con una argentina (de padres rusos), Luisa Sofovich, a la que conoció en un viaje a la Argentina en 1931. Curioso, es cierto, si nos lo parece ahora, imagínate lo peculiar que tuvo que resultar en su tiempo.

Juan Nadie dijo...

En los años veinte del siglo pasado uno de los introductores de las vanguardias artísticas y literarias en España, ni más ni menos.

Juan Nadie dijo...

Hay un libro de Umbral dedicado a Gómez de la Serna titulado, no por nada, "Ramón y las vanguardias".

marian dijo...

Del libro de Umbral:

"Su palabra abundante, creadora, autónoma, iba acompañada siempre de una puesta en escena apropiada; si oralmente con el tono, el acento, la musicalidad, la ironía convenientes; si por escrito, con todo tipo de apoyos gráficos, desde la ilustración autógrafa a los recursos que Apollinaire y sus recuaces habían proclamado como propios."

carlos perrotti dijo...

Gracias, Marian, y qué agregar luego de la cita de Umbral, excepto que la palabra de Ramón Gomez de la Serna ha sido muy valorada por los más importantes pensadores (que los hay) e investigadores del tango (Benarós, Ostuni, Gobello, por nombrar algunos, y hasta el maestro Salgán lo citó, por su contribución a "la explicación del tango" y por la pasión que le había despertado y cómo lo había asimilado.

carlos perrotti dijo...

Y ya estoy también detrás de ése trabajo de Umbral, Juan.

Gatopardo dijo...

¿Y yo que digo ahora? Miau por uno de los escritores que mas me gustan...
Honores a Marian por el obsequio navideño.

marian dijo...

Y dos salvas...

marian dijo...

He dado por sentado que es del libro de Umbral, Carlos, que igual no es de allí, pero son palabras de Francisco sobre Ramón.
Donde he escrito "recuaces" es "secuaces" (escribir mal esa palabra y escribir bien Apollinaire es para...)

Juan Nadie dijo...

Sí, es de "Ramón y las vanguardias", lo mismo que esto:

"El nombre de Ramón Gómez de la Serna era un nombre vago y sugestivo que andaba en mi cultura de oídas, cuando niño, hasta que una mañana, en una librería de Valladolid, me compré El gran hotel, novela de Ramón, en la colección Novelas y Cuentos, que tenía forma de revista, por una peseta o una cincuenta. Este descubrimiento, hecho a los catorce o quince años de edad, cuando mis lecturas eran todavía imprecisas y mezcladas, me llevó a hacer inmediatamente ramonismo, en mis cuadernos de entonces, en eso que Juan Ramón Jiménez llamaba «borradores silvestres». Ya entonces comprendí yo que aquél era uno de los descubrimientos fundamentales de mi vida literaria, porque yo contaba con tener una vida literaria."

Hay dos líneas fundamentales en la literatura española: una que arranca de Quevedo (más atrás, claro) y que, pasando por Valle-Inclán y Gómez de la Serna desemboca en Umbral. La otra viene de Cervantes y su último representante quizá sea Delibes. He dicho, y por decir que no quede.

marian dijo...

Que no quede, no.
Umbral estaría feliz con lo que estamos hablando de su libro.

Juan Nadie dijo...

Es que ha venido aquí a hablar de su libro, y si no, se va.

marian dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=9yzQXkHHR_s

(porque Carlos no sabrá de qué hablamos)

carlos perrotti dijo...

Genial.