jueves, 2 de enero de 2014

LIGERO DE EQUIPAJE


Misterioso y silencioso
iba una y otra vez
su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.

Cuando hablaba tenía un dejo
de timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo
como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
y de corderos a la vez.

Conduciría tempestades
o traería un panal de miel.
Las maravillas de la vida
y del amor y del placer,
cantaba en versos profundos
cuyo secreto era de él.

Montado en un raro Pegaso,
y un día al imposible se fue.
Ruego por Antonio a mis dioses,
ellos le salven siempre. Amén.


(Oración por ANTONIO MACHADO,  Rubén Darío)
(De "El canto errante", 1907)


*






En su penosa huida hacia el exilio, Antonio Machado y su familia llegan a la frontera francesa el 27 de enero de 1939, formando parte del grupo de cientos de miles de españoles que ese día soportan un frío y lluvia intensos para salir del país. Finalmente, y en tren, llegan a Colliure, pequeño pueblo francés situado a escasos kilómetros de la frontera con España.

Antonio Machado baja del tren acompañado de su madre, ambos están cansados y enfermos tras huir por varias ciudades españolas desde 1936, comienzo de la guerra.

Fallece el 22 de febrero de 1939, cuatro días más tarde muere su madre.














En Colliure

(Joan Manuel Serrat)

Soplaban vientos del sur
 y el hombre emprendió viaje.
 Su orgullo, un poco de fe
 y un regusto amargo fue
 su equipaje.

 Miró hacia atrás y no vio
 más que cadáveres sobre
 unos campos sin color.
 Su jardín sin una flor
 y sus bosques sin un roble.

 Y viejo,
 y cansado
 a orillas del mar
 bebióse sorbo a sorbo su pasado.

 Profeta
 ni mártir
 quiso Antonio ser
 y un poco de todo lo fue sin querer.

 Una gruesa losa gris
 vela el sueño de mi hermano.
 La yerba crece a sus pies
 y le da sombra un ciprés
 en verano.

 Un jarrón que alguien llenó
 de flores artificiales,
 unos versos, un clavel
 y unas ramas de laurel
 son las prendas personales,

 del viejo,
 y cansado,
 que a orillas del mar
 bebióse sorbo a sorbo su pasado.

 Profeta
 ni mártir
 quiso Antonio ser
 y un poco de todo lo fue sin querer.




Enero de 1939



Estos días azules y este sol de la infancia

(Último y único verso que escribió Antonio Machado después de pasar la frontera)









Cantares es una canción de Joan Manuel Serrat incluida en su LP titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta (1969). La letra está compuesta por tres estrofas de Antonio Machado, seguidas de tres estrofas escritas por el propio Serrat, en las que incorpora los versos "caminante no hay camino / se hace camino al andar" .






Las estrofas de Machado pertenecen a la sección Proverbios y cantares de su obra Campos de Castilla (1912) y Joan Manuel Serrat las dispone en el siguiente orden:

XLIV

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.


I


Nunca perseguí la gloria,

ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.



XXIX


Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


El resto de las estrofas pertenece a Serrat,
pero se incluyen en ellas los dos versos de Machado antes mencionados (en letra cursiva).

Hace algún tiempo, en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Murió el poeta lejos del hogar,

le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar,
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Cuando el jilguero no puede cantar,

cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar,
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.






6 comentarios:

ohma dijo...

Apenas un mes sobrevivió en ese triste exilio. Parece un capricho del destino.
El hecho de que su madre muriese días después que él me ha echo recordar a los mios. Pues mi madre murió doce días después de mi hermano.
Parece que hay lazos tan estrechos que si rompe uno rompe el otro.
Los poemas tanto el de Rubén como el de Serrat,preciosos.
Un abrazo.

Gatopardo dijo...

Una hija de un ex-alumno suyo en los tiempos de Soria, oyó contar a su padre maravillas de Don Antonio.
No puede ser exageración.

marian dijo...

Efectivamente, Gato, no puede ser. Además, creo que él era todo lo contrario a la exageración. Hasta su tumba es sobria, cosa que le debió parecer mal a alguna escritora "bastante exagerada" pues cuando volvió de visitarla se manifestó indignada por ello.
Por lo visto le gustaría un mausoleo para él, no la sencillez de donde está.

marian dijo...

Estaban los dos muy enfermos, Ohma, los tres últimos años de vida fueron duros en todos los aspectos.

Juan Nadie dijo...

D. Antonio, qué tipo. Un tío como los dioses mandan.

"Ruego por Antonio a mis dioses,
ellos le salven siempre. Amén."

Ya le salvó la historia.

"Ligero de equipaje": así es como habría que irse, puesto que llegamos de la misma forma. No lo consigue todo el mundo.

marian dijo...

Hace falta ser como los hijos de la mar:)