jueves, 16 de enero de 2014

TÓPICO DE CAPRICORNIO






Que levante la mano quien no haya leído alguna vez la descripción de su horóscopo.
No pasa nada, no es grave, cierto grado de ingravidez tampoco viene mal de vez en cuando.
En estas fechas toca... Capricornio.
¿Son así? A mí que me registren.




 Georges Brassens 
SATURNE






Una parte nada más



En la astrología tradicional, Capricornio simboliza la tierra, el secreto, la fatalidad.
Su naturaleza se caracteriza por la inclinación al misterio y a la contemplación. Tiende a recogerse dentro de sí mismo, y así es como descubre otros niveles de vida, desconocidos u olvidados.

Desea conocer a fondo la realidad, el origen de todo. Está dotado de una gran inteligencia que le permite ahondar en el misterio, entregarse a la meditación, lejos del mundo que le rodea.

Aunque los acontecimientos se presenten mal, sabrá solucionar los problemas y llegar a buen puerto.
Su pasión por la ruinas, los vestigios, las piedras antiguas, le lleva a interesarse por todo lo que yace en la tierra, en el subsuelo, ya se trate de tesoros enterrados, de civilizaciones desaparecidas, o de la luz interna, oculta tras las tinieblas.

Posee un gran espíritu de contradicción debido a su persistente soledad. Suele tener dificultades para adaptarse al medio social en que vive debido a su introversión. No le agradan los cambios. Necesita impulsos apasionados para vivir. Sin embargo, a menudo permanecerá recogido en sí mismo.

Su capacidad de análisis, su gran lucidez y su hipersensibilidad le dotan de una extraordinaria inteligencia. Capta, asimila perfectamente todas las abstracciones, los mecanismo complejos que requieren una exhaustiva exploración e investigación.

No hay nada más complicado que tratar de penetrar en la intimidad de Capricornio. No la descubre ante nadie, a no ser que tenga una gran confianza, cosa que no suele ocurrir, excepto si se comparte su forma de vida, sus secretos.

Su intuición pocas veces es instintiva, sino más bien racional.
Le basta con observar al otro para situarle, convertirle en un amigo, un enemigo o una simple figura en el escenario de la vida. Es un gran analista, excelente psicólogo; no tarda en descubrir la verdadera personalidad de los demás.
Es cauto y reservado, pero no teme pasar a la acción cuando es necesario. Podrá ser ingenuo, sobre todo si da su confianza en circunstancias que considere justas.
Capricornio es franco y honesto; pocas veces actuará por astucia, tal vez porque no necesita recurrir a ella, ya que está dotado de la resistencia y voluntad suficientes como para conseguir lo que quiere.
Conoce demasiado los mecanismos humanos y no necesita ser deshonesto en sus actos. Sabe perfectamente lo que es el dolor como para no intentar causarlo a los demás.
Cuando existe una comunicación sincera, se establece un fuerte lazo para toda la vida.

Capricornio busca sobre todo compartir sus secretos. Se refugia en la soledad porque tiene dificultad para encontrar amigos verdaderos.Tiene pocos compañeros de aventura. La montaña es quizá demasiado abrupta para los temperamentos más débiles. Cuando establezca relaciones estables, su amistad será fiel, ideal y segura.
Capricornio desea agradar, pero sin recurrir a ningún artificio; quiere que le aprecien por lo que es. Es escrupuloso para fingir lo que no siente.
Le querrán por su fidelidad, su profundidad, su seguridad afectiva. Es, en apariencia, frío, pero cuando estalla revela un mundo insospechado, un universo de fuerzas tumultuosas.

Disfruta escapando de sus límites y siempre le querrán por sus desenfrenos.
Cuando se desinhibe, se desbordan sus sentimientos, sus emociones. No obstante, Capricornio casi siempre interpondrá cierta distancia entre él y el otro. Así es como pretende proteger su mundo interior, sus sueños ocultos, sabiendo que tiene derecho a la intimidad.
Para Capricornio la casa es esencial. Es su protección, su concha, su muralla. Le gusta permanecer largas horas, días enteros, encerrado en su casa, entre sus paredes, en su universo, con sus leyes, sus reglas, su orden.
La casa es el entorno que le permite dar vueltas a su imaginación, pero sin dejar de tener los pies en la tierra.

Los Capricornio, son personas a las que les cuesta expresar sus sentimientos o hablar de los malos momentos de su vida, ya que no quieren preocupar a nadie con sus problemas e intentan resolverlos ellos solos.

Su naturaleza fría pero apasionada está sometida a los contratiempos, a los avatares de la vida. Capricornio se enfrenta a sí mismo, no se perdona nada. Su lucidez es tan fuerte que no puede negar la evidencia, aunque profundizar tanto en la realidad conlleve un cierto sufrimiento.
Acabará construyéndose una fortaleza interior para protegerse de todas las tormentas y tempestades, por armarse de paciencia y de voluntad para superarse a sí mismo.
Cuando se ve al Capricornio descubrir su intimidad, expresar desenfadadamente sus emociones, sus amigos hablan enseguida de contradicción. Rompe su soledad durante algún tiempo, se lanza impulsivamente en busca de los demás, para obtener el cariño y la comprensión que necesita.

Se aparta de las futilidades, de las modas pasajeras. Busca lo permanente, lo sólido, lo duradero.
Su curiosidad se dirige esencialmente hacia la aventura humana, real, profunda. Evita pararse en las trivialidades que no le proporcionan nada constructivo.

Sus cualidades son notables; basta con acercarse a la intimidad de Capricornio para dar cuenta de ello: la sinceridad, la honestidad, el respeto a los amigos y el honor de la palabra dada.
Tiene un código caballeresco, romántico, que no choca con la tela oscura y atormentada que marca su vida.

No es un monje, sin embargo, necesita un sitio que favorezca la meditación, la introspección, la exploración, entre miles de libros -que leyó- y una discoteca bien provista donde pueda encontrar todas las músicas que le acompañan en su vida cotidiana.
En su casa no se observa nada trivial. Todo es importante: la elección de los colores, de los muebles, de los objetos; todo refleja su personalidad, su forma de sentir. Coloca sus objetos según un orden muy personal que solo él conoce y de un cuarto a otro, su casa se parece a un laberinto, a un recorrido iniciático.

Es reservado, introvertido, silencioso. Pero si se logra que rompa su silencio, aparecerá toda su riqueza interior, sus creaciones, sus sueños. Es asceta y guerrero inflexible consigo mismo, pero su encanto se debe, en primer lugar, a su personalidad más que a artificios.
Muy pronto Capricornio se opondrá a los acontecimientos de la vida aguantando los golpes, hasta hacerse casi invulnerable. Pero, dada su extrema sensibilidad, reacciona inmediatamente con algunas personas o frente algunas situaciones. Capricornio es reflexivo, acostumbra a analizar todas las situaciones. Por tanto, no es de extrañar que tenga algunos escrúpulos, ya que es muy honesto consigo mismo y con los demás. Sus escrúpulos le alejan del mundo de la hipocresía, de la competencia, del chantaje. Capricornio destacará, en medio de la confusión humana, por su integridad y espíritu caballeresco. 

No es oportunista. Su inmovilidad y su cierta fijación le impiden ir de un lado a otro y aprovechar las oportunidades que se presenten. Es prudente, limita su entusiasmo, la mayoría de las veces para evitar perder el dominio de sí mismo. Su pasión es interna, fría, controlada, sin embargo arde con intensidad.

Quiere un mundo diferente, una relación humana sincera, directa, más afectiva, una mayor capacidad de comprensión, un respeto casi sagrado a la vida... Quiere, pero el mundo, impasible, sigue su curso, en medio de trivialidades, como si el mundo entero solo fuera una gran comedia.

Capricornio nos es exhibicionista ni excéntrico, puesto que es introvertido y no le gusta demasiado llamar la atención. Tiene un fantasía sutil que escapa quizá a los ojos de los demás, pero no intenta que los demás le comprendan. Su fantasía será creativa, pocas veces inútil o trivial.

La fidelidad es una de las mejores virtudes de Capricornio. Su naturaleza le induce al juramento, al honor de la palabra dada, al compromiso serio. A pesar de los golpes recibidos a causa de su excesiva sensibilidad, tiene una fuerza de resistencia, de voluntad, que le permite vencer casi todos los obstáculos.
Es taciturno, poco comunicativo. Por tanto, no es lógico que busque las compañías particularmente ruidosas, si lo hace, es porque necesita estallar, quemar un poco de energía. Sus cambios de humor, sus repentinas pasiones, rompen con su imagen  habitual. Algunos grupos le atraerán por su carácter azaroso. Entonces aceptará el grupo si hay un clima de fraternidad y un afán de conocimiento, de investigación.

Capricornio no es hipócrita ni astuto, sino sincero y honesto; sueña con un mundo en el que reine la justicia, el amor entre los hombres.
No es un egoísta malvado que prepara crímenes monstruosos en las ruinas de un viejo castillo y menos aún un investigador loco buscando los secretos de la materia en un sótano oscuro.
Tiende a aislarse, pero lo hace para meditar sobre sí mismo y poder construir un mundo mejor, más sensible, más justo. Por nada del mundo quisiera vivir entre ruinas. El Capricornio oscila entre dos polos: la introversión llevada al máximo y la necesidad de escapar de sí mismo para integrarse al mundo.

Reservado e introvertido, guardará innumerables secretos que solo revelará al amigo fiel que sepa comprenderle. No necesita hablar mucho para sentirse mejor.
Existen mundos ocultos que subyacen dentro de Capricornio que atraen a los demás.
La soledad es su morada, su rincón de paz, su lugar protector. Cuando se aísla es para evitar las dispersiones, los actos y palabras inútiles que no le satisfacen. La soledad le purifica.

Uno de los aspectos más divertido y cautivador de los Capricornio es su gran sentido del humor, pero no se trata del tipo de humor que encaja con los pusilánimes, pues implica mirar a las más profundas y oscuras simas de la experiencia y ver su lado divertido.
Los Capricornio no ignoran las tragedias de la vida, sino que más bien las aceptan y en cierto modo las manejan para ver lo que tienen de absurdo. A menudo, sus sarcasmos sobre lo ridícula que puede llegar a ser la condición humana son capaces de hacer reír a toda una habitación llena de gente. Sí, su sentido del humor es negro, y está lleno de ironía y sátira, pero esa es su forma de enfrentarse a las inevitables tragedias de la vida. Y al aligerar la transición entre la adversidad y la risa, su oscuro sentido del humor resulta terapéutico. Sin embargo, la transición de la adversidad a la risa no se produce de inmediato. Nada de eso. De hecho, nadie sabe mejor que un Capricornio que el tiempo es un gran sanador, pues Saturno, planeta regente de Capricornio, es también conocido como Cronos, Padre del tiempo. El Capricornio entiende que solo con el paso del tiempo somos capaces de ver lo que es importante en la vida, y esta comprensión nos ayuda a respetar la naturaleza temporal de nuestra vida en la Tierra.

La disciplina y formalidad del negro azabache y el azul marino, la práctica solidez del marrón, los sueños -honestos y profundos- del verde oscuro: he aquí los serenos colores de su perdurable arco iris.
Camina lentamente a través de su selva silenciosa, alfombrada de suave musgo y decorada de hiedras, y busca los ocho tesoros escondidos de Saturno.


Gerry Rafferty 
 The Right Moment / Álbum: Sleepwalking  (1982)






miércoles, 15 de enero de 2014

A GALOPAR





MANUEL VICENT
 www.elpais.com

La rueda de la vida cohesiona la convivencia, pero en nuestro país este tejido social se halla profundamente contaminado
Con las primeras luces del día comienza a rodar la vida. 
De madrugada el panadero amasa el pan; los barcos de pesca se hacen a la mar; por las carreteras convergen hacia las grandes urbes los camiones cargados de mercancías; los agricultores salen al campo; los padres llevan a sus hijos al colegio; los ejecutivos, oficinistas y obreros llegan a la fábrica; levantan el cierre los comercios; ruedan los autobuses y el suburbano en la ciudad transportando ríos de gente, a cada uno hacia su afán; en los hospitales se abren los quirófanos; los estudiantes llenan las aulas; en los mercados suenan los gritos de los tenderos animando las ventas de carne, pescado, frutas y hortalizas; en las redacciones de los periódicos comienza a prepararse el número del día siguiente mientras las ediciones digitales ruedan en las pantallas sin detenerse nunca; puede que a cualquier hora del día o de la noche un escritor esté escribiendo un libro, una pareja se esté enamorando y muchos ciudadanos anónimos estén proyectando sus sueños sobre el futuro. Esta es la rueda de la vida, que cohesiona la convivencia, pero en nuestro país este tejido social se halla profundamente contaminado. La prensa, la radio y la televisión bombean a la superficie de forma continua e inagotable la basura de la corrupción política y su insoportable hedor lo huele el panadero que fabrica el pan, el marinero que trae el pescado a puerto, el labrador que siembra las semillas, el camionero que transporta mercancías, los escolares que llegan con sus cargadas mochilas al colegio, los médicos que curan en los hospitales, las cajeras que cobran en los supermercados, los periodistas que elaboran las noticias, los carniceros, los ebanistas, las secretarias, los fontaneros, que cumplen con su deber. Como una lluvia ácida la corrupción se desprende desde la política sobre cualquier orden moral de la vida cotidiana. ¿A qué se espera? Este país necesita urgentemente una pala que se lleve al infierno de una vez a toda esta reata de imputados y se limpie el aire para que el panadero, el carnicero, el frutero, el estudiante, el médico, el profesor, el científico, el artista, el empresario vuelvan a la diaria rutina sin que el cabreo o el desánimo envenene, contamine y corrompa su propia vida.





A GALOPAR 

Las tierras, las tierras, las tierras de España
las grandes, la sola desierta llanura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar 

A corazón, suenan, suenan, resuenan
las tierras de España en las herraduras
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar 

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie
que es nadie la muerte si va en tu montura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar

Paco Ibáñez




A galopar (Rafael Alberti)

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!




miércoles, 8 de enero de 2014

TIEMPOS MODERNOS





Chaplin consideraba el cine sonoro como la ruina de el arte más antiguo del mundo, el arte de la pantomima. Según él, las películas habladas aniquilaban la gran belleza del silencio. Tiempos modernos (Modern Times, 1936) está concebida como una película muda. Con la única excepción de la voz del propio Chaplin, al que se oyó por primera vez en pantalla cantando una canción sin pies ni cabeza, las únicas voces de la película eran las que surgían de pantallas de televisión o altavoces. Tiempos modernos fue, asimismo, la última aparición de Charlot, el conocido vagabundo, vestido con unos pantalones demasiado grandes, una chaquetilla ajustada, bombín y un cuello blanco y un deportivo bastón que parecía indicar su condición de caballero arruinado. Este personaje había aparecido por primera vez en la pantalla veintidós años antes, en 1914, y había alcanzado un aceptación universal superior a la de cualquier imagen humana de ficción conocida hasta entonces.

Tiempos modernos no fue muy bien recibida por los críticos de la época. Se acusó a Chaplin de intentar ser algo más que un clown, y de intentar convertirse en algo así como un filósofo popular. Al mismo tiempo, se le reprochaba que se había quedado anticuado al no aceptar el sonido. Los críticos dijeron que, en lo que se refería a técnica cinematográfica, había aprendido muy poco desde 1914. También fue inevitable que se le atribuyesen implicaciones políticas.

Pero el arte de Chaplin ha sobrevivido a todas estas críticas. Tiempos modernos parece más fresca y original hoy en día que en el momento de su estreno. La principal cualidad de la película (una característica de toda la obra de Chaplin), no es tanto su modernidad como su intemporalidad. El universo de Chaplin no correspone a ninguna era concreta, sino que parece pertenecer a cualquier momento.

Aunque el mundo de Tiempos modernos es el mundo de la Depresión americana, todo lo que en ella se cuenta, trabajo en cadena, huelgas, disturbios, drogas, manifestaciones, contaminación urbana, la inhumana rigidez de las burocratizadas instituciones sociales, etc, tiene que ver con la realidad de hoy en día. Al mismo tiempo, y mientras los temas de la película son los típicos de ahora o de hace cuarenta años, los personajes y los sentimientos son más bien propios del siglo XIX. Cuando Chaplin habla de los pobres y desposeídos, muestra las duras condiciones de vida de la clase obrera o habla del personaje de la joven extraviada que interpreta la por aquel entonces su esposa Paulette Goddard, se está remontando a "El chico"), y todavía más allá, a su propia niñez en los barrios pobres y orfelinatos de la Inglaterra victoriana.

Pero donde el genio de Chaplin se revela en todo su esplendor es en la escena en la que, queriendo mostrarse amable, recoge la bandera roja que se acaba de caer de un camión y empieza a correr detrás de él, sin darse cuenta de que a su espalda está viniendo una gran manifestación. Resulta imposible decir si la escena es cómica o trágica. De cualquier manera, sigue siendo una de las grandes representaciones simbólicas del hombre como víctima del destino.






Charlot interpreta a un obrero metalúrgico cuya misión consiste en ir apretando las tuercas de una inacabable serie de piezas que le van llegando sobre una cinta  transportadora.

Le utilizan como conejillo de indias para probar un nuevo mecanismo destinado a aumentar la productividad, una máquina que alimenta automáticamente a los hombres mientras trabajan.




Finalmente, se derrumba a causa de la tensión, se pone como loco y le envían a un sanatorio mental.





Una vez dado de alta, entra a formar parte de la gran lista de desempleados. Recoge del suelo una bandera roja que se ha caído de un camión, sin darse cuenta que detrás de él está llegando un grupo numeroso de manifestantes. Es detenido bajo la acusación de ser un agitador comunista.





En la cárcel, impide accidentalmente un motín, por lo que le devuelven su libertad.
Sin embargo, la vida fuera de la cárcel está llena de peligros, e intenta en vano que lo detengan de nuevo. 

Cuando una joven huérfana, que huye de las autoridades, roba una barra de pan, hace todo lo posible por que le echen a él la culpa.


Luego, los dos deciden unir sus fuerzas.






Un trabajo como vigilante nocturno en unos grandes almacenes termina en un nuevo encarcelamiento .
Tras volver a la libertad, encuentra nuevamente trabajo en la fábrica, pero una huelga vuelve a ponerlo en la calle.

Mientras tanto, la chica se ha hecho bailarina en una cabaret, en donde le dan trabajo como camarero-cantante.

Charles Chaplin cantando una versión de la canción de Léo Daniderff Je cherche après Titine
pero con una letra sin sentido, conocida como "Charabia", 
cuyos sonidos tratan de asemejarse a una mezcla de francés e italiano, 
con alguna palabra reconocible en inglés. 


Cuando todo acaba nuevamente mal, Charlot y la chica huyen perseguidos por las autoridades. En el último plano se les ve caminando por una carretera campestre cogidos de la mano.






Nat King Cole
Smile (Charles Chaplin)








jueves, 2 de enero de 2014

LIGERO DE EQUIPAJE


Misterioso y silencioso
iba una y otra vez
su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.

Cuando hablaba tenía un dejo
de timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo
como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
y de corderos a la vez.

Conduciría tempestades
o traería un panal de miel.
Las maravillas de la vida
y del amor y del placer,
cantaba en versos profundos
cuyo secreto era de él.

Montado en un raro Pegaso,
y un día al imposible se fue.
Ruego por Antonio a mis dioses,
ellos le salven siempre. Amén.


(Oración por ANTONIO MACHADO,  Rubén Darío)
(De "El canto errante", 1907)


*






En su penosa huida hacia el exilio, Antonio Machado y su familia llegan a la frontera francesa el 27 de enero de 1939, formando parte del grupo de cientos de miles de españoles que ese día soportan un frío y lluvia intensos para salir del país. Finalmente, y en tren, llegan a Colliure, pequeño pueblo francés situado a escasos kilómetros de la frontera con España.

Antonio Machado baja del tren acompañado de su madre, ambos están cansados y enfermos tras huir por varias ciudades españolas desde 1936, comienzo de la guerra.

Fallece el 22 de febrero de 1939, cuatro días más tarde muere su madre.














En Colliure

(Joan Manuel Serrat)

Soplaban vientos del sur
 y el hombre emprendió viaje.
 Su orgullo, un poco de fe
 y un regusto amargo fue
 su equipaje.

 Miró hacia atrás y no vio
 más que cadáveres sobre
 unos campos sin color.
 Su jardín sin una flor
 y sus bosques sin un roble.

 Y viejo,
 y cansado
 a orillas del mar
 bebióse sorbo a sorbo su pasado.

 Profeta
 ni mártir
 quiso Antonio ser
 y un poco de todo lo fue sin querer.

 Una gruesa losa gris
 vela el sueño de mi hermano.
 La yerba crece a sus pies
 y le da sombra un ciprés
 en verano.

 Un jarrón que alguien llenó
 de flores artificiales,
 unos versos, un clavel
 y unas ramas de laurel
 son las prendas personales,

 del viejo,
 y cansado,
 que a orillas del mar
 bebióse sorbo a sorbo su pasado.

 Profeta
 ni mártir
 quiso Antonio ser
 y un poco de todo lo fue sin querer.




Enero de 1939



Estos días azules y este sol de la infancia

(Último y único verso que escribió Antonio Machado después de pasar la frontera)









Cantares es una canción de Joan Manuel Serrat incluida en su LP titulado Dedicado a Antonio Machado, poeta (1969). La letra está compuesta por tres estrofas de Antonio Machado, seguidas de tres estrofas escritas por el propio Serrat, en las que incorpora los versos "caminante no hay camino / se hace camino al andar" .






Las estrofas de Machado pertenecen a la sección Proverbios y cantares de su obra Campos de Castilla (1912) y Joan Manuel Serrat las dispone en el siguiente orden:

XLIV

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.


I


Nunca perseguí la gloria,

ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.



XXIX


Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


El resto de las estrofas pertenece a Serrat,
pero se incluyen en ellas los dos versos de Machado antes mencionados (en letra cursiva).

Hace algún tiempo, en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos,
se oyó la voz de un poeta gritar:
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Murió el poeta lejos del hogar,

le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar,
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.

Cuando el jilguero no puede cantar,

cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar,
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
golpe a golpe, verso a verso.






miércoles, 1 de enero de 2014

¡ARRE AUSTROHÚNGARO!







¡Venga 2014! 

¡Ánimo valiente!

Son solamente trescientos sesenta y cuatro días más.
Que se pueden hacer eternos o cortos, tranquilo.

Por esa razón, 
constantemente escucharás una frase:

"todo es relativo"

No todo es relativo,
 pero
esto es más complicado de entender que la Teoría de Einstein.







[Para los físicos, hablar de esta Teoría no es difícil porque ya tienen incorporados los conocimientos necesarios para interpretarla. Pero no se asuste: la Teoría de la Relatividad Especial (1905) es un primer paso hacia la Teoría de la Relatividad General, publicada en 1915, en donde Einstein demostró que excepto la velocidad de la luz (que siempre es constante), lo demás -como el paso del tiempo o la longitud de los objetos- puede ser relativo. Uno de los aspectos más conocidos de la Teoría Especial relaciona a la masa y a la energía. Se trata de la fórmula E=mc2. Aquí, el físico Alejandro Gangui* la explica a través de un diálogo:

A: ¿Qué significa E = mc2?

B: "E" es la energía de un objeto.

Por ejemplo, un automóvil que se mueve muy rápido tiene mucha energía (energía de movimiento). Un piano colgado del 7° piso también tiene mucha energía (energía en "potencia": en caso de caerse la sentiríamos).

A: Y un elefante quieto, comparado con un mono también quieto que está a su lado, ¿tiene más energía?

B: ¿Tú qué piensas?

A: Yo creo que sí.

B: ¿Y dónde está la diferencia de energía?

A: Y... ¿en su peso?

B: Tibio...tibio... ¿y si yo enviara al mono y al elefante al espacio, donde ninguno de los dos pesa nada...?

A: Pero... igual el elefante es más grandote, tiene más carne!

B: Más masa, querrás decir... Exacto.

Y esa masa nos acerca un poco al significado de la "m" de "E = m. c2".

A: ¿Cómo que nos acerca solamente?

¿La "m" no es la masa del elefante?

B: Sí, es su masa, pero no es la masa que tú piensas. Esa masa "m" que aparece en la fórmula "E = m. c2", ¡aumenta cuando el elefante se mueve respecto de quien lo observa!

A: ¿La masa depende de la velocidad? ¿Cómo es eso?

B: Por ejemplo, si un elefante de 500 kilos y el mono, juntos, corrieran muy (pero muy!) rápido, el mono vería que el elefante tiene justo 500 kilos, ya que el elefante no se mueve respecto del mono. Pero tú, quieto y viéndolos pasar, verías que la masa del elefante ha aumentado.

A: ¿Aumenta? ¿Y cuánto aumenta?

B: Eso depende de la velocidad que tengan...

A: Digamos.., si se movieran a unos 260 mil km por segundo, ¿Cuál sería la masa del elefante?

B: Justo el doble! 1000 kilos.Y a mayor velocidad, mayor masa. ¡Y mayor energía, por supuesto!

A: Pero entonces yo vería que el mono también duplicaría su masa, ¿sí?

B: ¡Exacto! Entre ellos no notan diferencia, pero tú los verías con el doble de masa.

A: ¿Y si se movieran a la velocidad de la luz? Porque "c" es la velocidad de la luz, que aparece al cuadrado, es decir, multiplicada dos veces en la fórmula de arriba, ¿no?

B: Nunca podrían moverse a la velocidad de la luz.Y menos aún ir más rápido que la luz en el vacío.

A: ¿Por qué?

B: Porque al querer correr tan rápido como la luz (casi 300 mil kilómetros por segundo), la masa aumenta sin límite: se hace infinita! Y la energía necesaria también se hace infinita.

A: Y para la luz, la energía se escribe también de esta manera?

B: No, para la luz la fórmula "E = m c2" ya no vale.

A: ¡Claro!, porque la luz no tiene masa.

B: Exacto. Aparte la luz ya se mueve con "la velocidad de la luz".

A: ¿Y cómo es la fórmula de la energía para la luz?

B: "E = h f", donde "f" es la frecuencia de un corpúsculo de luz (de un "cuanto", de una parte que la compone) y "h" es una constante. Pero esa es otra historia...

A: ¿Y quién dijo todo eso?

B: Fue Albert Einstein, en 1905, en una serie de trabajos científicos muy importantes para la física.


* Del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE-UBA).]


*


¿Te ha resultado difícil entenderlo? 
Pues esto no es nada comparado a lo que te queda por ver.
A lo mejor,
con suerte,
hasta ves salir brotes verdes.
Por ahora, siguen sin caer las brevas, como para esperar higos.

  










Volviendo al Imperio austrohúngaro y sin ánimo de desmerecer a Johann Strauss (padre) y su Marcha Radetzky, para el concierto de Año Nuevo he invitado a:

la Filarmónica de Buenos Aires (con un público menos encorsetado que el de Viena)
a Piazzolla con la Cologne Radio Symphony Orchestra
y de nuevo,  a Piazzolla, pero con su Quinteto Tango Nuevo.

Tema único del concierto: "Adiós Nonino" de Astor Piazzolla, 

Aprovechando que el Ebro pasa por Logroño, quiero recordar a José Luis García Berlanga y a Rafael Azcona (el eterno "señor de Logroño") Lo de ellos fue un auténtico idilio (astrohúngaro) cinematográfico, el más fructífero del cine español. 





Un recuerdo también para Lolita Sevilla (cantante y actriz) y Elvira Quintillá (actriz) que fallecieron hace unos días. Ambas trabajaron en la película de Berlanga "Bienvenido Mister Marshall"]



  














Filarmónica de Buenos Aires
 (Desde Buenos Aires -Argentina-)
 Al piano y dirección: Daniel Barenboim

Astor Piazzolla y la Cologne Radio Orchestra




Y por último: 


Astor Piazzolla y su Quinteto Tango Nuevo

Astor Piazzolla -- Bandoneón
Fernando Suárez Paz: violín
Pablo Ziegler: piano
Óscar López Ruiz: guitarra
Héctor Console: contrabajo








PROPÓSITOS PARA EL AÑO QUE EMPIEZA