lunes, 11 de agosto de 2014

UNA BRIZNA DE HIERBA

Fotografía de Sally Mann








Creo que una brizna de hierba, no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga es perfecta,
y que también lo son el grano de arena y el huevo del zorzal,
y que la rana es una obra maestra, digna de ser significada
y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,
y que una vaca paciendo con la cabeza baja, supera a todas las estatuas,
y que un ratón es un milagro capaz de asombrar a millones de incrédulos.
Y que la menor articulación de mi mano, puede humillar a todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.








Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.





         

             Hojas de hierba

Whitman publicó la primera edición de Hojas de hierba en 1855, y lo estuvo escribiendo (publicó nueve ediciones de "Hojas de Hierba") durante toda su vida. Añadió nuevos poemas, nombró o cambió de nombre los antiguos hasta el año 1892.
Lo que comenzó como un delgado libro de 12 poemas fue al final de su vida un grueso compendio de casi 400. Finalmente fueron 383 poemas en 14 secciones.

Poco antes de morir escribió a un amigo: Hojas de hierba, al fin completo, tras 33 años de rastrillarlo,  todas las épocas y humores de mi vida, buen tiempo o malo, todas las partes de la tierra, y paz y guerra, joven y viejo.

Y publicó este anuncio en el New York Herald:

"Walt Whitman desea respetuosamente notificar al público que el libro "Hojas de Hierba", en el que ha estado trabajando a grandes intervalos y publicado parcialmente en los últimos 35 o 40 años, está ahora completo, por así decirlo, y le gustaría que esta nueva edición de 1892 reemplazara completamente todas las previas. Por defectuoso que sea, lo elige como su especial y completa expresión poética hasta ahora".




Walt Whitman,

Poeta, periodista y ensayista, reconocido como el más notable portavoz, en la forma poética, del espíritu norteamericano, nació el 31 de mayo de 1819 cerca de Hunttington, Long Island, Nueva York. Fue el segundo de los nueve hijos de Louisa Van Velsor, descendiente de marinos holandeses, y de Walter Whitman, carpintero. Cuando Walt tenía cuatro años, sus padres se mudaron a Brooklyn -entonces una pequeña ciudad de seis mil habitantes-, donde el niño asistió a la escuela durante seis años y recibió toda la educación formal que se le daría en su vida.

Después de un breve período trabajando como mandadero para un médico y luego para un abogado, se empleó como aprendiz de impresor. En la imprenta aprendió a puntuar y a redactar, y adquirió los rudimentos de la prosa. A los quince años ya se había convertido en un insaciable lector. Entre los dieciséis y los veintiuno trabajó como impresor en la ciudad de Nueva York, fue maestro rural durante un año, fundó y dirigió el semanario "Long Islander" y escribió una serie de ensayos periodísticos. Durante bastante tiempo se dedicó activamente al periodismo político. En 1842 comenzó su carrera de escritor creativo. Sus poemas y relatos de entonces fueron escritos para satisfacer el gusto didáctico y sentimental de la época, por lo que fueron acogidos con un cierto éxito. Entonces escribió una novela mediocre, "Franklin Evans", de la cual habría de avergonzarse más tarde.

Tras un viaje a Nueva Orleans, donde le habían ofrecido un puesto en el periódico "Crescent", regresó a Brooklyn, donde fundó otro periódico, el "Freeman", pero con muy mala suerte: al día siguiente de la aparición del primer número, las oficinas resultaron destruidas a causa de un incendio que afectó a gran parte de Brooklyn. Miembro del partido Demócrata, fue perseguido de diversas formas hasta que, en 1857, abandonó definitivamente el periodismo. Durante varios años trabajó en diversos oficios: impresor, dueño de una papelería, copista de documentos legales.

Entre 1852 y 1854 se convirtió en contratista de obras. En 1855 empezó a preparar la primera edición de "Leaves of grass " (Hojas de hierba) para la cual no consiguió editor. La financió él mismo y la primera semana de julio del mismo año pudo ser distribuida. De los mil ejemplares de la tirada, Whitman vendió pocos y regaló la mayoría, uno de ellos a Ralph Waldo Emerson, importante figura de la escena literaria estadounidense y su primer admirador. Su crítica, muy positiva, motivó a Whitman para seguir escribiendo, a pesar de su ruinosa situación económica y de la nula repercusión que, en general, habían tenido sus poemas.

La Guerra de Secesión (American Civil War 1861-1865) significó un hito importantísimo en la vida de Whitman. Profundamente impresionado por la crueldad de la guerra, trabajó como enfermero civil. Cuando la contienda concluyó, ocupó un cargo gubernamental, puesto al que tuvo que renunciar en 1873, al verse afectado por un ataque de parálisis que le obligó a retirarse a Camden, junto con su hermano George. Pero la guerra también actuó como factor enriquecedor de su poesía. De esta época datan "Redobles de Tambor", incorporado luego a "Hojas de Hierba", y la elegía escrita a la muerte del presidente Lincoln.

Whitman fue el primer poeta que experimentó las posibilidades del verso libre, sirviéndose para ello de un lenguaje sencillo y cercano a la prosa, a la vez que creaba una nueva mitología para la joven nación estadounidense, según los postulados del americanismo emergente. El individualismo, los relatos de sus propias experiencias, un tratamiento revolucionario del impulso erótico y la creencia en los valores universales de la democracia son los rasgos novedosos de su poética; en línea con el romanticismo del momento, propuso en su poesía una comunión entre los hombres y la naturaleza. Tanto por sus temas como por la forma, la poesía de Whitman se alejaba de todo cuanto se entendía habitualmente por poético, aunque supo crear momentos de hondo lirismo.

Whitman fue el primero en romper con la subordinación mental, el primero en destruir las viejas concepciones morales que preconizaban que el alma del hombre era algo superior a la carne. Incluso Emerson mantenía aún esta idea de la superiori­dad del alma. Whitman trajo con él la idea de la integridad del ser humano; una nueva moral de vida, no de salvación: pretendía que cada alma viviera íntegramente su vida, no que se salvara. El suyo es un heroico mensaje: no se debe rogarle a Dios por la salvación, simple­mente hay que vivir.
El poeta sabía que su época no lo aceptaría (solo una edición de Hojas de Hierba se vendió lo suficiente como para permitirle comprar una granja en Camden, donde murió el 26 de marzo de 1892) y así fue: tuvo escasos, pero fervientes, seguidores. Todas sus esperanzas estaban fundadas en los poetas que vendrían, que lo seguirían.

Durante sus últimos años, también escribió obras en prosa de gran calidad, como los ensayos "Perspectivas democráticas" (1871), que se consideran en la actualidad una exposición clásica de la teoría de la democracia y sus posibilidades. "Días ejemplares" (1882-1883), por otro lado, contiene antiguos textos sobre la guerra de Secesión y el asesinato del presidente Lincoln, y notas sobre la naturaleza, escritas durante su vejez.

Whitman consideraba que “la literatura está llena de aromas”, y en su obra se manifiesta la importancia de la unicidad de todos los seres humanos. Él rompió con la poética tradicional, tanto en el estilo como en los contenidos, marcando una pauta a las generaciones de poetas que le precedieron. Así, la influencia de Whitman ha sido enorme y muchos poetas se identificaron y se identifican con su anhelo: hacer el mundo moderno posible para la poesía.

Su obra lírica, concentrada en las sucesivas ediciones de "Hojas de hierba", ejerció su magisterio sobre gran parte de la poesía moderna, incluidos Ernst Staedler, Ezra Pound, William Carlos Williams, Wallace Stevens, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Federico García Lorca o Allen Ginsberg.

Y su influencia llegó también a otros ámbitos: Charles Chaplin lo consideró fuente de inspiración para todas sus películas.













*



Y un documental que merece la pena ver o recordar
 (hora y media no es nada comparada con casi cinco mil millones de años) :

La formación de la Tierra (el planeta que nos tocó en suerte)
-National Geographic-









Esta es la hierba que crece donde hay tierra y hay agua,
este es el aire común que baña el planeta.

Walt Whitman




viernes, 25 de julio de 2014

UNA ORQUESTA MEDIEVAL


Cruz de Santiago en el mirador del Castillo de Clavijo
Al fondo a la izquierda se deja ver la zona este de Logroño

Castillo de Clavijo
La primera noticia del castillo aparece en 960, año en que Fernán González fue encarcelado entre sus muros. Sancho el Mayor de Navarra cedió la fortaleza al monasterio de Albelda. En 1177, Clavijo perteneció a la Corona. Don Diego López de Zúñiga fue su propietario en el siglo XIV y lo cedió a su hijo como regalo matrimonial. De esta zona, es muy conocida la leyenda forjada por el arzobispo Rodrigo en la que el Apóstol Santiago salió en ayuda de las tropas cristianas con gritos como: ¡Santiago, cierra España!, inyectando, de esta manera, ánimos a las huestes cristianas que causaron una multitud de bajas en las tropas musulmanas. Protegía el paso del río Leza y fue utilizado tanto por cristianos como musulmanes, aunque su origen parece ser musulmán. Según una leyenda, en el denominado Campo de la Matanza, al pie del castillo, tuvo lugar en el año 844 la Batalla de Clavijo, en la que Ramiro I contó con la ayuda del Apóstol Santiago para derrotar a las huestes moras. En realidad esa batalla nunca se libró.


Desde La Rioja, y de un gran salto (gracias al famoso caballo blanco de Santiago), llegamos a Galicia, concretamente  a una maravillosa ciudad llamada: Santiago de Compostela...


CALENTANDO MOTORES


The Chieftains & Carlos Núñez - Muiñeira (Muñeira) de Chantada 





... y a su Catedral.
Fachada occidental o del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela
Obra del arquitecto Fernando de Casas y Novoa, construida entre 1738 y 1750

Una escalera renacentista, realizada en el siglo XVII por Ginés Martínez, da acceso a la entrada de la catedral.



La actual catedral de Santiago de Compostela sigue siendo, básicamente, la iglesia románica que se levantó en el siglo XII, pero con varios añadidos barrocos del siglo  XVIII que alteraron, externamente, su apariencia.

La portada exterior protege el Pórtico de la Gloria, auténtica fachada de la catedral románica, del deterioro que estaba sufriendo; ambas fachadas se encuentran separadas por una especie de nártex.

El Pórtico de la Gloria es la gran joya del arte románico español, debido al maestro Mateo, que trabajó en Santiago desde 1168 hasta 1188, aunque el remate definitivo fue en 1217.


porticodelagloria.com






Ya estamos frente al pórtico.
Ahora hay que mirar hacia arriba,
hacia la arquivolta del vano central.
¿Quiénes están ahí cómodamente sentados?
Pues una orquesta medieval (radial) formada por  los entrañables ancianos del Apocalipsis...
preparándose para interpretar el último tema musical de la historia de la humanidad. 





De todas las representaciones escultóricas de músicos e instrumentos musicales en la Edad Media, el Pórtico de la Gloria es uno de los mejores referentes que tenemos para el conocimiento de los instrumentos medievales. Su autor reprodujo en él instrumentos reales, algunos de ellos con gran perfección. Concibió algo más que una obra de arte, ya que se trata de una de las mejores muestras para el estudio de los instrumentos de cuerda medievales. La obra del Maestro Mateo es, sin duda ninguna, la más perfecta y completa referencia no solo para la historia del arte escultórico, también para la Historia de la Música.

El Maestro Mateo da a la orquesta de ancianos un planteamiento nuevo y personal, no estático como hasta la fecha, sino dinámico. Los instrumentos, por otra parte, perfectos en sus detalles técnicos, están colocados con una distribución musical lógica, y si todo el pórtico es una escultura bella y perfecta, llama la atención la perfección musical técnica de la escena: la postura del músico, el modo de tomar el instrumento, la técnica de tañerlos o afinarlos, la colocación del puente, del mango, de los elementos sonoros, todo alcanza una perfección sorprendente. Una mera comparación con los precedentes escultóricos demuestran que no era posible la casualidad, y que el autor conocía o se informó bien del uso y maneras de los músicos y de las características físicas de los instrumentos que reproduce con absoluta fidelidad, tanto, que ha servido hoy para conocer con mucha aproximación, como eran la música y los instrumentos de la época. De modo que, el Pórtico es, en cierto modo, un completo catálogo de instrumentos reales y por tanto, un valioso testimonio que nos permite conocer cómo era y cómo podía sonar la música de la época y hasta reconstruirlos con fidelidad, como ha ocurrido también con los instrumentos representados el Códice de Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.

Las orquestas pétreas del Apocalipsis no suelen presentarse tocando, sino afinando o preparando sus instrumentos mientras dialogan (apretando las clavijas, tensando cuerdas, moviendo puentes, dando la nota…)

El instrumento musical se convierte en una referencia, en un icono, en un objeto mediante el cual el escultor medieval, el teólogo, el teórico, trata de llegar a lo inmaterial por el significado de las cosas terrestres… Y nada más carnal, terrenal, cotidiano y funcional que un instrumento de música.

La cita que hace el Código Calixtino del uso de los instrumentos dentro de la catedral con especial entusiasmo por la culminación del duro trayecto, invita a pensar que Mateo reproduce lo que el mismo presencia, músicos que saben tocar e instrumentos reales. Hay, sin duda, una concepción alegórica fiel al Apocalipsis de San Juan, pero nada impide y más bien parece que el autor lleva a la perfección algo que el vive y conoce de cerca.


(...) quiero pensar que cuando los peregrinos pasaban por debajo del Pórtico de la Gloria habrían comprendido que aquella gran orquesta que afina representaba la preparación de una nueva música, del Cántico Nuevo, con un instrumento afinador por excelencia como es el organistrum dando la nota con sus intervalos perfectos (temperados), con los otros anciano afinando sus salterios y arpas, sus violas y laúdes, algo similar a cuando en los prolegómenos de un concierto escuchamos el sonido de la afinación de la orquesta que nos anuncia la promesa de un gran concierto, nada menos en este caso del que acompaña la misma alegría de Cristo en la Gloria (THOMAS CONNOLLY, 1992: 77).



Ancianos centrales afinando un organistrum


Frecuentemente citado en los textos medievales,  deriva su nombre de la contracción de los latines organum e instrumentum. Se tocaba haciendo girar una rueda por medio de una manivela. Al accionar la manivela, la rueda, impregnada en resina en polvo, hacía vibrar las cuerdas que, protegidas con algodón, proporcionarían el sonido del instrumento. Por su  tamaño y complejidad era necesaria la presencia de dos músicos para interpretar las melodías, que como en el caso del Pórtico, son figuras sedentes, es decir, sentadas con el instrumento apoyado sobre sus piernas. Uno de los dos músicos tenía como misión girar el manubrio para accionar la rueda de madera y así producir el sonido y el ritmo, mientras que el otro músico accionaba el teclado con ambas manos, aunque con el paso de los siglos el instrumento evoluciona para ser tocado por una sola persona: la “zanfoña”.



Martín Códax-Ultreia. Ad Honorem (Códice Calixtino, s. XII)
Así suena un  organistrum:


(No sabía que el "Smoke on the Water" de  los  Deep Purple  formaba parte del Códice Calixtino:)
























Los Ancianos sostienen en sus manos (excepto las figuras 4 y 21, que portan redomas) instrumentos musicales pertenecientes a casi la totalidad de las familias de cuerda medievales: cítaras, salterios, arpas y un organistrum, viola o vihuela de arco, también denominada fídula (fídula en ocho y oval)

Las arpas recuerdan a las arpas celtas (cláirseach).


En el salterio las cuerdas se tensan sobre una caja de madera plana de formas variables, desde la cuadrada a la trapezoidal. Se podía tocar en posición vertical (sobre el pecho) u horizontal (sobre las rodillas), punteando las cuerdas con los dedos o púas. Encontramos cuatro ancianos tocando el salterio.

Laúd:es de procedencia árabe,  su caja tiene forma convexa por detrás. A diferencia de las fídulas se toca punteando con los dedos. Aparecen dos.

La cítara, similar a la lira, con caja de resonancia de madera y de forma trapezoidal o semicircular.

La fídula es un instrumento de madera compuesto por varios elementos, una caja, un mástil, un clavijero, cuerdas y arco.
                  Fídula oval: la caja armónica es curva, en forma similar a una pera y de tendencia oval. Se tocaba con arco. En el pórtico aparecen ocho.
                       Fídula en ocho: su frente recuerda a un ocho, era la forma menos usada en España. Aparecen cuatro en los relieves.

La fídula o viola medieval, punto de origen de las posteriores violas y violines, fue uno de los elementos más preciados del instrumentario destinado a la música culta. En tiempos de Gonzalo de Berceo (c. 1180-1250) los músicos de mayor prestigio fueron los violeros y los cedreros (tañedores de cedra). Inicialmente las fídulas eran punteadas, pero el paso hacia un instrumento de arco en Europa -el sistema fue adaptado en primer lugar por los pueblos mediterráneos- tuvo lugar en el siglo X.

El escultor no incluye los arcos de las violas, a no ser que las doce que representa, entre las ovaladas y las en ocho, sean punteadas, cuestión difícil de dirimir puesto que el maestro Mateo representa a los músicos en el momento de afinar -se aprecia incluso la llave que utiliza uno de los tañedores de salterio- y no en actitud de tocar.


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Un buen enlace sobre la Música y el Camino de Santiago:
http://albertosolana.wordpress.com/2013/03/27/1-musica-y-camino-de-santiago-3/
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Haciendo el Camino o en el camino  también hay músicos, con ell@s y con suerte pueden darse momentos mágicos como estos:

Un americano y otr@s peregrin@s haciéndole el acompañamiento vocal:

Owain Phyfe



No estaba Pino De Vittorio en el Camino,
pero como esta versión de la Tarantella del Gargano es tan buena...







Y momentos musicales (entre otros momentos) únicos, como los que ocurrieron en el albergue San Juan Bautista de Grañón (La Rioja), último pueblo del Camino riojano en dirección a la provincia de Burgos.

Al piano:  Eric Suzy Allibe


















D’a Soledade, lanza serenos
Rayos, que firen descoloridos
D’a Groria os anxeles y-o Padre Eterno.
Santos e apostoles ¡védeos! parecen
Qu’os labios moven, que falan quedo
Os uns c’os outros, e aló n’altura
D’o ceu a música vai dar començo,
Pois os groriosos concertadores
Tempran risoños os instrumentos.

¿Estarán vivos? ¿serán de pedra
Aqués sembrantes tan verdadeiros,
Aquelas túnicas maravillosas,
Aqueles ollos de vida cheos?
Vos qu’os fieches de Dios c’auda
D’inmortal nome, Mestre Mateo,
Xa q’ahi quedaches homildemente
Arrodillado, falaime d’eso;
Mais c’o eses vosos cabelos rizos
Santo d’os croques, calás… y eu rezo.

Aqui está á Groria, mais n’aquel lado
N’aquela arcada, negrea o inferno
C’as almas tristes d’os condanados,
Ond’as devoran todo-los demos.
D’ali non podo, quitá-los ollos
Mitá asombrada, mitá con medo,
Qu’aqueles todos se me figuran
Os d’un delirio, mortaes espeutros.

(Rosalía de Castro, ‘Follas novas’, 1880. ‘Na Catedral’ -fragmento-)



Estatua de Santiago Apóstol en la fachada de la Puerta Sagrada - Catedral de Santiago de Compostela










domingo, 20 de julio de 2014

LA TIERRA PROMETIDA




34 1 Moisés subió desde los llanos de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisga, enfrente de Jericó, y el Señor le mostró toda la tierra, desde Galaad hasta Dan. 2 Todo Neftalí, la tierra de Efraín y Manasés,  toda la tierra de Judá hasta el mar Mediterráneo, 3 el Négueb, el distrito del valle de Jericó, la Ciudad de las Palmeras, hasta Segor, 4 y le dijo:

        —Esta es la tierra que prometí a Abrahán, Isaac y Jacob, diciendo: Se la daré a tu descendencia. Te la hago ver con tus ojos, pero no entrarás en ella.

(DEUTERONOMIO - ANTIGUO TESTAMENTO - LA BIBLIA)

Monte Nebo en Abarim
Según menciona la Biblia en el libro de Deuteronomio (34: 1-5), Moisés subió a este monte donde Dios le mostró la Tierra Prometida y luego le dijo que no entraría en ella.
Abarim es una cadena montañosa que atraviesa Jordania, al oeste del Jordán y del Mar Muerto y al suroeste de Ammán, que se extiende desde el Monte Nebo (802 m) al norte hasta el desierto de Arabia al sur.
Según el relato bíblico, Moisés murió en el Monte Nebo y fue enterrado allí.



La Tierra Prometida (mejor no comento)





No voy a bromear con el conflicto (según quién lo cuente tiene más denominaciones) árabe-israelí, porque no es un tema para tomarlo a broma. 

Sí voy a entrar en esas promesas divinas. Promesas son, divinas también (están hechas Ad hoc, así cualquiera), pero que vengan de Dios... 
Pobre Dios, siempre tienen que estar metiéndole en líos para justificar manipulaciones, fanatismos y desvaríos. 

(Tenía que ser Quino)
Yo no sé si existe Dios o no. Pero si existe, no creo que se encuentre en ningún texto escrito por la mano del hombre; ni que tenga una explicación comprensible para la mente humana, por mucho que algunos se empeñen en darla. Más creo que hemos hecho a Dios (como decía el filósofo) a nuestra imagen y semejanza, no al contrario.

Más nos valdría atender y respetar los Derechos Humanos, eso sí que sería divino. Como los declarados en la O.N.U., sí, en el mismo sitio donde se toman otras Resoluciones (perdón, había dicho que no iba a comentar sobre el tema).

Aquí en la Tierra quien manda es otro que empieza por D:

el   DINERO.

Y el poder que tienen quienes lo manejan a grandes escalas. 
Dinero y poder ¿quién no cree en los milagros?.


Y  El Roto




Atentos a lo que hacemos, que tiene consecuencias, para uno mismo y para los demás, pero por favor, no metamos a Dios en nuestros jaleos humanos.







Un poco de humor que no falte.
Este vídeo se lo dedico a quienes han abandonado el pueblo de los tabaquitas,
pues han dejado o están dejando de fumar.

https://www.youtube.com/watch?v=4eD8tUxacUE





(Que la fuerza les acompañe)





PAUL McCARTNEY Y CÍA


(Sabes que por aquí te apreciamos -unos más que otros-)



Paul McCartney cumplió setenta y dos años el pasado 18 de junio.



Happy Birthday dear Paul...





Happy Birthday to you!








































sábado, 28 de junio de 2014

CHAPLIN, CORTÁZAR Y KEATON



¿Quién nos rescatará de la seriedad?, pregunto parafraseando un verso de Ricardo Molinari. La madurez nacional, supongo, que nos llevará a comprender por fin que el humor no tiene por qué seguir siendo el privilegio de anglosajones y de Adolfo Bioy Casares. Cito exprofeso a Bioy, primero porque su humor es de los que empiezan por admitir honestamente los límites de su literatura mientras que la seriedad se cree omnímoda desde el soneto hasta la novela, y segundo porque logra esa liviana eficacia que puede ir mucho más lejos (cuando la usa un Leopoldo Marechal, por ejemplo) que tanto tremendismo dostoievskiano al cuete que prolifera en nuestras playas. Por lo demás esas playas van mucho más allá de Mar del Plata: con Jean Cocteau, a su manera un Bioy Casares francés, ha ocurrido también que los «comprometidos» de cualquier bando y los serios de solemnidad como François Mauriac han pretendido relegarlo a esas cocinas del establecimiento feudal de la literatura donde hay el rincón de los bufones y los juglares. Y no hablemos de Jarry, de Desnos, de Duchamp… En su espasmódico Who’s Affraid of Virginia Woolf?, Edward Albee le hace decir a alguien: «La más profunda señal de la malevolencia social es la falta de sentido del humor. Ninguno de los monolitos ha sido capaz de aceptar jamás una broma. Lea la historia. Conozco bastante bien la historia.» También nosotros conocemos bastante bien la historia literaria para prever que Dargelos y Elizabeth vivirán más que Thérèse Desqueyroux, y que el padre Ubu tirará al pozo, con su chochet à nobles, a todos los héroes de Jean Anouilh y de Tennessee Williams.

Esa pulga prodigiosa llamada Man Ray escribió una vez:  «Si pudiéramos desterrar la palabra serio de nuestro vocabulario, muchas cosas se arreglaran.» Pero los monolitos velan con su aire de tortugones amoratados, como tan bien los retrata José Lezama Lima. Oh, quién nos rescatará de la seriedad para llegar por fin a ser serios de veras en el plano de un Shakespeare, de un Robert Burns, de un Julio Verne, de un Charles Chaplin. ¿Y Buster Keaton? Ese debería ser nuestro ejemplo, mucho más que los Flaubert, los Dostoievski y los Faulkner en los que solo reverenciamos la carga de profundidad mientras olvidamos a Bouvard y Pécuchet, olvidamos a Foma Fomich, olvidamos la sonrisa con que el caballero sureño respondió una invitación a la Casa Blanca:  «Un almuerzo a quinientas millas queda demasiado lejos para mí.» En cada escuela latinoamericana debería haber una gran foto de Buster Keaton, y en las fiestas patrias el director pasaría películas de Chaplin y de Keaton para fomento de futuros cronopios, mientras las maestras recitarían  «La morsa y el carpintero» o por lo menos algo de Guido y Spano, por ejemplo la versión al alemán de la Nenia, que empieza:

Klage, klage, Urutaú,                                                                                    
In den Zweigen des Yatay.                                                                             
War einmal ein Paraguay                                                                                
Wo geboren Ich und du:                                                                                 
Klage, klage, Urutaú!   

[¡Llora, llora, Urutaú 
en las ramas del Yatay! 
Ya no existe el Paraguay
donde nacimos tú y yo.
¡Llora, llora, Urutaú!]
                                                                    
Pero seamos serios y observemos que el humor, desterrado de nuestras letras contemporáneas (Macedonio, el primer Borges, el primer Nalé, César Bruto, Marechal a ratos, son outsiders escandalosos en nuestro hipódromo literario) representan mal que les pese a los tortugones una constante del espíritu argentino en todos los registros culturales o temperamentales que van de la afilada tradición de Mansilla, Wilde, Cambeceres y Payró hasta el humor sublime del reo porteño que en la plataforma del tranvía 85 más que completo, mandado a callar en sus protestas por su guarda masificado, le contesta: «¿Y qué querés? ¿Qué muera en silencio?» Sin hablar de que a veces son los guardas los humoristas, como aquel del ómnibus 168 gritándole a un señor de aire importante que hacía tintinear interminablemente la campanilla para bajarse:  «¡Acabala, che, que aquí estamo al ónibu, no a la iglesia!»

¿Por qué diablos hay entre nuestra vida y nuestra literatura una especie de «muro de vergüenza»? En el momento de ponerse a trabajar en un cuento o una novela el escritor típico se calza el cuello duro y se sube a lo más alto del ropero. A cuántos conocí que si hubieran escrito como pensaban, inventaban o hablaban en las mesas de café o en las charlas después de un concierto o un match de box, habrían conseguido esa admiración cuya ausencia siguen atribuyendo a las razones deploradas con lágrimas y folletos por las sociedades de escritores: snobismo del público que prefiere a los extranjeros sin mirar lo que tiene en casa, alevosa perversidad de los editores, y no sigamos que va a llorar hasta el nene. Hiato egipcio entre una escritura demótica y otra hierática: nuestro escriba sentado asume la solemnidad del que habita en el Louvre tan pronto le saca la fundita a la Remington, de entrada se le adivina el pliegue de la boca, la hamarga hexperiencia humana asomando en forma de rictus que, como es notorio, no se cuenta entre las muecas que faciliten la mejor prosa. Estos ñatos creen que la seriedad tiene que ser solemne o no ser; como si Cervantes hubiera sido solemne, carajo. Descuentan que la seriedad deberá basarse en lo negativo, lo tremendo, lo trágico, lo Stavrogin, y que solo desde ahí nuestro escritor accederá (en los dos sentidos del término) a los signos positivos, a un posible happy end, a algo que se asemeje un poco más a esta confusa vida donde no hay maniqueo que llegue a nada. Asomarse al gran misterio con la actitud de un Macedonio se les ocurre a muy pocos; a los humoristas les pegan de entrada la etiqueta para distinguirlos higiénicamente de los escritores serios. Cuando mis cronopios hicieron algunas de las suyas en Corrientes y Esmeralda, huna heminente hintelectual hexclamó: «¡Qué lástima, pensar que era un escritor tan serio!» Solo se acepta el humor en su estricta jaulita, y ojo con trinar mientras suena la sinfónica porque lo dejamos sin alpiste para que aprenda. En fin señora, el humor es all pervading o no es, como siempre lo supieron Juan Filloy, Shakespeare y Max Ernst; reducido a sus propias fuerzas, solo en la jaulita, dará Three Man on a Boat pero jamás Sancho en la ínsula, jamás mi tío Toby, jamás el velorio del pisador de barro. [1] Le aclaro entonces que el humor cuya alarmante carencia deploro en nuestras tierras reside en la situación física y metafísica del escritor que le permite lo que para nosotros sería errores de paralaje, por ejemplo ver las agujas del reloj del comedor en la una y media cuando apenas son las doce y veinticinco, y jugar con todo lo que brinca de esa fluctuante disponibilidad del mundo y sus criaturas, entrar sin esfuerzo en la ironía, el understatement, la ruptura de los clisés idiomáticos que contaminan nuestras mejores prosas tan seguras de que son las doce y veinticinco como si las doce y veinticinco tuvieran alguna realidad fuera de la convención que las decidió con gran concurso de cosmógrafos y pendonistas de Maguncia y de Ginebra. Y esto de los clisés idiomáticos no es broma; se puede verificar el predominio de un lenguaje hierático en las letras sudamericanas, un lenguaje que en su más alto nivel da por ejemplo El siglo de las luces, mientras todo el resto se agruma en una prosa que más tiene que ver con la sémola que con la vida que pretende encarnar. En la Argentina hay índices de un divertido proceso; por reacción contra la prosa de los tortugones amoratados, unos cuantos escritores más jóvenes se han puesto a escribir «hablado», y aunque los mejores lo hacen muy bien la mayoría le ha errado al bochín y se está hundiendo todavía más que los acrisolados (palabra que estos colocan siempre en alguna parte). A mí me parece que no es con pasar del calor del crisol al de la cancha del Rácing que haremos nuestra literatura. Un Roberto Arlt escribía idiomáticamente mal porque no estaba equipado para hacerlo de otra manera; pero tener una cultura de primera fuerza como suelen tenerla los argentinos y caer en una escritura de pizzería me parece a lo sumo una reacción de chiquilín que se decreta comunista porque el papá es socio del Club del Progreso. 

[1] Se refiere, respectivamente, a Don Quijote de la Mancha, a Tristram Shandy y a Adán Buenosayres.





JULIO CORTÁZAR
Más sobre la seriedad y otros velorios
LA VUELTA AL DÍA EN OCHENTA MUNDOS (1967)














Charlie Chaplin 
"Kid Auto Races at Venice" (1914)


















Dirección : Charles Chaplin
Guión:  Charles Chaplin
Música:  Charles Chaplin
Fotografía: Karl Struss

Protagonistas:
Charles Chaplin
Claire Bloom
Buster Keaton
Nigel Bruce
Sydney Chaplin





Candilejas (Limelight)