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miércoles, 18 de febrero de 2015

CINE Y PINTURA

New York Movie (1939) Edward Hopper



¿Qué es el cine?




 
Para entender el cine lo mejor que puede hacerse es leer “El manifiesto de las siete artes” del italiano Riccioto Canudo. La colección azul de Cátedra lo editó dentro de una antología titulada Textos y manifiestos del cine.

¿Qué dice, en pocas palabras, el manifiesto mencionado? ¿Qué es el cine? ¿Podemos definirlo en esta era que le huye a las definiciones, que las relativiza todas? Por lo menos podemos decir, con El manifiesto, que el cine es el séptimo arte. Sí, es el lugar común de la definición, pero va a esto: el hombre, en su instinto de no dejar escapar el mundo, finge la realidad de dos maneras: temporal y espacial. 

Las artes espaciales (arquitectura, pintura, escultura) contienen u ocupan las tres dimensiones que conocemos. Las temporales (danza, música, literatura) pretenden registrar, modificar, iluminar el paso del tiempo. 

El cine finge la realidad de ambas maneras. Sintetiza los dos tipos de artes. Reúne a la arquitectura, a la pintura, a la escultura, a la danza, a la música, a la literatura en una sola pantalla que ocurre en el tiempo. Canudo hablaba, por eso, de un séptimo arte. Cuando él lo decía sonaba menos tonto que ahora. Él lo decía por primera vez. Estaba fascinado con el nuevo invento, una máquina llamada cámara que durante muchos años (el manifiesto aparece en 1914, casi veinte años después de la famosa primera proyección organizada por la familia Lumiére), durante mucho tiempo fue vista como un instrumento de laboratorio, una ayuda para el necesitado mundo de la ciencia.


Quería, Canudo, hacer caer en cuenta a los hombres de ese nuevo siglo, el siglo pasado, que todo estaba cambiando. Que el planeta, en un par de años, sería otro planeta por cuenta de ese arte que ponía en juego todos los sentidos, y, de paso, reunía a la gente alrededor de una nueva fe: la fe en el movimiento. 
Gregorio Sánchez










La pintura es un catálogo histórico, una puerta hacia la inspiración que ayuda y ha ayudado al cine a recrear momentos o personajes trascendentales para el hombre. Y en esta dirección, muchos son los cineastas que han tenido en cuenta la pintura o a pintores a la hora de realizar algunas de sus obras.

A veces, las películas estaban inspiradas completamente en composiciones pictóricas de grandes maestros de la pintura, como si de cuadros vivientes (tableaux vivants) se trataran.

Esto es lo que hace Luchino Visconti, que durante un tiempo pareció interesarse por la historia de Italia con películas como Senso (1954) o El Gatopardo (1963). Se inspiró en la manera de pintar de los artistas italianos de mediados del siglo XIX como Giovanni Boldini, Francesco Hayez, Giovanni Fattori, Silvestre Lega, Cristiano Banti o Telémaco Signorini, para ambientar los planos generales de influencia histórica que sirven de escenario a sus elaborados melodramas, para recrear vestuarios de época o incluso añadir metáforas a través de la pintura diegética.

Pier Paolo Pasolini era un apasionado de la expresión figurativa, usaba las pinturas religiosas italianas medievales de Giotto, Pontormo, Masaccio, Piero della Francesca, y del renacimiento pinturas de Caravaggio, El Greco o Velázquez, para sus películas. El evangelio según San Mateo (1964) y el cortometraje La Ricotta (1963), son algunos ejemplos.

El revolucionario director francés Jean-Luc Godard se sirve de la pintura para destacar los poderes del cine en muchas de sus obras, donde sobresale Pasión (1982). Esta película está repleta de referencias pictóricas clásicas de grandes maestros como Goya, Ingres, Rembrandt o Delacroix.
Domingo de Carnaval (1945) de Edgar Neville, Stanley Kubrick con su película Barry Lyndon (1975), e incluso James Cameron en su película Avatar (2009), utilizan la pintura como arte de inspiración. 

Nicolás Gómez
cinercia.es


Música: George Gershwin
Letra: Ira Gershwin




"I Got Rhythm" se ha convertido en un estándar de jazz. Su progresión de acordes, conocida como "rhythm changes", es la base para otras muchas composiciones de jazz, como el tema de Charlie Parker y Dizzy Gillespie, Anthropology (Thrivin' From a Riff).

La canción se compuso para el musical Girl Crazy, que también incluía otros temas que se convirtieron en estándares, como "Embraceable You" o "But Not For Me", y ha sido interpretada por un gran número de artistas de jazz. Fue escrita originalmente como una canción en tempo lento para Treasure Girl (1928) y más tarde incorporada a Girl Crazy.  La canción se convirtió en parte importante de la banda sonora de la película musical "Un americano en París", interpretada por Gene Kelly, que la bailaba además en claqué.





"Todo nos conduce de manera inevitable hacia un final  apoteósico. Uno de los homenajes definitivos que el cine le ha hecho a la pintura, la danza y la música en general: «con la apoyatura sonora de Gershwin, los lienzos de Van Gogh suceden a los de Renoir, y los de Toulouse-Lautrec a los de Rousseau, en un endiablado torbellino de formas, sonidos, actitudes, luces, volúmenes y manchas de color. Los escenarios –asombrosamente cambiantes– se llenan y vacían de un pueblo festivo y vital, un pueblo de soldados y bailarines, de hombres que transitan casi mecánicamente por la Plaza de la Concordia de Dufy, se alegran con el exotismo luminoso del “Zoo” de Rousseau, o se impregnan del lirismo sosegado y umbroso del “Muelle de las Flores” de Renoir. Penetramos el encanto viejo del Montmartre de Utrillo, en tanto que el guignol tiene un fugaz recuerdo para los clowns de Rouault y la fachada de la Opera se ilumina, de noche, mientras surcan el cielo las retorcidas quimeras de Van Gogh. El “Moulin Rouge” de Toulouse-Lautrec descubre la espesa voluptuosidad de sus entrañas para que Gene Kelly se transforme en un frenético Valentin le Desosé, ante la mirada vigilante de Aristides Bruant" 

Joan Munsó Cabús (1997): El cine musical de Hollywood, Vol. II (1945-1997). Ediciones Film Ideal.










"La imagen pintada transforma lo ausente –porque sucedió lejos o hace mucho tiempo- en presente. La imagen pintada trae aquello que describe el aquí y ahora. Colecciona el mundo y lo trae a casa. Por ejemplo, Turner cruza los Alpes y trae consigo una imagen de la imponencia de la naturaleza. La pintura colecciona el mundo y lo trae a casa y solo puede hacerlo porque sus imágenes son estáticas e inmutables.



En el cine, en cambio, las imágenes están en movimiento. El cine nos transporta desde el lugar en que estamos hasta la escena de la acción. La pintura nos trae a casa. El cine nos lleva a otra parte". 



Cada vez que decimos adiós
John Berger


Cine y pintura conforman una entrañable relación, una viaje de ida y vuelta constante, donde el cine ha buscando su inspiración en el lenguaje pictórico, tanto en la forma como en el color. El estudio de esta relación tan entrañable e imprescindible es lo que propone el profesor Rafael Cerrato en este excelente trabajo de investigación y análisis que es “Cine y pintura”. Desde que el cine es cine, es decir cuando los hermanos Lumière dieron vida a las primeras imágenes cinematográficas, en las postrimerías del siglo XIX, se puso en evidencia la íntima relación entre la pintura y el naciente arte.

Una relación que Rafael Cerrato trata en este trabajo con el doble conocimiento del entendido en artes plásticas y el entendido en cine. Tal como escribe el autor en la introducción “este libro pretende hacer su aportación en el esclarecimiento del crucial influjo que la pintura ha ejercido sobre el cine desde su epifanía”, algo que consigue Rafael Cerrato de forma magistral a través de una primera parte en la que comenta y resume las investigaciones más interesantes llevadas hasta la fecha sobre el tema, y que bajo el título de “Teoría y praxis: Relación cine-pintura”, disecciona en tres apartados, los antecedentes con mención de los primeros investigadores que desde la década de los veinte empezaron a estudiar la relación entre ambos medios de expresión para, tras pasar a las teorías actuales, con directas referencias a dos cineastas españoles como José Luis Borau y Víctor Erice, poner el ejemplo de Los Nibelungos, que Fritz Lang dirigió en 1924, donde quedan de relieve las muchas influencias pictóricas que hay en la película.




La segunda parte, de indudable interés para los cinéfilos españoles, está dedicada a “La relación cine-pintura en la cinematografía española”, con una relación de las películas españolas que, de una forma u otra, han estado influidas por la pintura. Un listado imprescindible para entender y profundizar en esta relación entre la pintura y el cine español, al que sigue, como no podía ser de otra manera, un apartado dedicado a “La imagen de Goya en el cine de ficción español”, quizás el pintor español que más ha influido entre nuestros cineastas.




El brillante trabajo de Rafael Cerrato se cierra con un estudio en profundidad sobre “Un caso especial: El cine de Víctor Erice”, el cineasta español que mejor ha sabido captar la poética de la pintura en su cine. Un trabajo que complacerá tanto a los cinéfilos como a los amantes de las artes plásticas porque Rafael Cerrato ha investigado a fondo un fundamental aspecto del cine muy poco tratado por los historiadores y ensayistas españoles.







Coincidencias, inspiraciones y homenajes. 
(Una pequeña muestra)












































En su búsqueda insaciable de historias, el cine ha encontrado en los grandes genios de la pintura una auténtica mina. El Hollywood clásico de los años 50 plasmó, precisamente, la vida de dos de los más populares exponentes del arquetipo de genio loco: Henri Toulouse-Lautrec y Vincent Van Gogh.

John Huston dirigió en 1952 "Moulin Rouge" y Vincente Minelli, en 1956, "El loco del pelo rojo", dos melodramas con interpretaciones estelares de sus protagonistas. En uno se lucía José Ferrer, por su interpretación de Toulouse-Lautrec. En el otro Kirk Douglas, por la de Van Gogh.

Desde la independencia del cine de autor se ha homenajeado a grandes genios de los pinceles. Es el caso de "Pollock, la vida de un creador" (2000), proyecto personal del actor Ed Harris que debutaba en la dirección para llevarlo a cabo. El mismo Harris interpreta el papel de Pollock, el artista más influyente de su generación y una de las figuras centrales de la cultura americana.
Otro ejemplo es "El amor es el demonio" (1998), película sobre Francis Bacon a cargo del cineasta experimental británico John Maybury.

En los últimos años en el afán por conseguir un mejor “cine de pintores” se ha querido unir la calidad del cine independiente y la accesibilidad del cine comercial. Es así como se han estrenado, con gran éxito de público, títulos como "Frida" (Julie Taymor, 2002), o la adaptación del best-seller "La joven de la perla" de Peter Webber en 2003. 

Pero una de las más recientes es "Klimt" (2006), protagonizada por John Malkovitch. Exhibida en poquísimos cines, retrata las andanzas del artista austríaco Gustav Klimt, cuyos suntuosos y eróticos cuadros marcaron el estilo Art Nouveau de finales del siglo XIX y principios del XX.

La vida atormentada y el deslumbrante mundo pictórico de "El Greco" (Iannis Smaragdis, 2007), es el argumento de una película. largometraje, protagonizado por Juan Diego Botto y el británico Nick Ashdon, se basa en la vida del pintor Doménikos Theotokópoulos, universalmente conocido como El Greco (1541-1614), y es la primera coproducción cinematográfica hispano-griega. La película está basada en una novela de Dimitris Siatopoulos, e incurre en múltiples errores históricos tanto sobre la biografía del artista y otras cuestiones de la época. 

Más películas sobre pintores:

Rembrandt (Alexander Korda, 1936)
Caravaggio, el pintor maldito (Goffredo Alessandrini, 1941)
The Moon and Sixpence  (Albert Lewin, 1942) -Paul Gauguin- 
Utamaro y sus cinco mujeres (Kenji Mizoguchi, 1946)
El misterio Picasso (Henri-Georges Clouzot, 1955)
Los amantes de Montparnase (Jacques Becker, 1957) -Amadeo Modigliani-
El tormento y el éxtasis (Carol Reed, 1965) -Miguel Ángel-
El Greco (Luciano Salce, 1966)
Historia de una soledad (Nino Quevedo, 1970) -Francisco de Goya y Lucientes-
Gauguin, el salvaje (Fielder Cook 1980)
Frida, naturaleza viva (Paul Leduc, 1983)
Goya (Serie TVE) (José Ramón Larraz, 1985)
Caravaggio (Derek Jarman, 1986)
La pasion de Camille Claudel (Bruno Nuytten, 1988)
Vincent y Theo (Robert Altman, 1990) Vincent van Gogh
Dalí (Antoni Ribas, 1990)
Van Gogh (Maurice Pialat, 1991)
El sol del membrillo (Víctor Erice, 1992) -Antonio López-
Carrington (Christopher Hampton, 1995) -Dora Carrinton-
Basquiat (Julian Schnabel, 1996) -Jean-Michel Basquiat-
Sobrevivir a Picasso (James Ivory) 1996
Toulouse-Lautrec (Robert Planchon, 1998)
Goya en Burdeos (Carlos Saura, 1999)
Modigliani (Mick Davis, 2004)
La Ronda de noche  (Peter Greenaway, 2007) -Rembrandt Harmenszoon van Rijn- 
Mr. Turner (Mike Leigh, 2014) -Joseph Mallord William Turner-  



Los sueños de Akira Kurosawa (Akira Kurosawa, 1990)
Yo disparé a Andy Warhol (Mary Harron, 1996)
Volavérunt (Bigas Luna, 1999)
Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006)

*






Eleanor Rigby fue escrita principalmente por Paul McCartney pero acreditada a Lennon/McCartney. Con un doble cuarteto de cuerdas orquestado por George Martin y la llamativa letra sobre la soledad, la canción hizo continuar la transformación del grupo, principalmente en el Pop, haciendo ver una banda de estudio más seria y experimental.

El sello distintivo de Martin aparece en muchas canciones de los Beatles, sus arreglos musicales en Eleanor Rigby estuvieron influenciados por la música que compuso Bernard Herrmann para la película Psicosis de Alfred Hitchcock.








domingo, 29 de abril de 2012

DEL ROMANTICISMO




 Friedrich
Mujer ante el ocaso


Si el Renacimiento supuso una ruptura
con la cultura medieval, el Romanticismo
 es, en parte,
 un regreso sentimental hacia ella.
 Es un volver nostálgico en busca de sus tradiciones,
de sus recuerdos caballerescos...
Esta vuelta viene condicionada, sobre todo,
 por el cansancio
y la repulsa que el hombre del siglo XIX
siente ante el frío clasicismo,
cargado de razones materiales y científicas
del llamado Siglo de las Luces, el siglo XVIII,
 y del que, a pesar de todo,
 el Romanticismo es una consecuencia.
 El hombre vuelve a mirar su interior
y encuentra sus sentimientos íntimos;
se descubre a sí mismo,
parte del Universo, capaz de sentir.
Vientos de libertad levanta el Enciclopedismo francés;
 y el deseo de nacionalización, la opresión napoleónica.
La Revolución de 1830 en Francia,
con sus ideas liberales,
será uno de los estandartes románticos.




La libertad guiando al pueblo
(DELACROIX)




Frédéric Chopin
Polonesa Heróica
Arthur Rubinstein


*
Como todos los movimientos culturales,
el Romanticismo
no sólo será una tendencia o manera
de interpretar el arte y la literatura;
será, fundamentalmente,
una postura frente a la vida.
El idealismo, el individualismo
y la visión pesimista del hombre
al encontrarse desamparado frente a un mundo hostil,
serán las banderas de este movimiento.
El espíritu individualista del hombre romántico
 chocará con la dura realidad.
Ésa será su lucha.
El mundo que le ha tocado vivir no le gusta,
 y arremete solitario,
 como un caballero andante, contra todo.
Sólo importa su ideal.
Descubre entonces
 la presencia de fuerzas sobrenaturales,
 el inevitable destino,
contra el que nada puede,
y su alma se angustia.
Necesita encontrar
unos ideales firmes por los que luchar.
 Los encuentra en la humanidad,
en la mujer, en la patria...
La literatura romántica
 es fiel reflejo de esta visión, de esta postura.
 El afán de individualismo
y originalidad
impulsa al autor
a prescindir de una serie de normas preestablecidas
y se deja arrastrar
por el torbelino de su imaginación.
 Su estilo intentará ser imagen de su personalidad.
 Nacerá, así, una expresión menos cuidada,
 más confusa y desigual,
pero cargada de emotividad y fuerza,
que en ocasiones
se convertirá en violencia y desequilibrio.
Su idealismo
le llevará a buscar modelos de la Edad Media,
 en Dante, en el Romancero,
en las baladas germánicas;
el lejano y misterioso Oriente
con su carga de exotismo,
serán motivos de inspiración,
y además,
todo el encanto de la España árabe
con sus bellas leyendas fronterizas de amor y muerte.
La gran victoria del Romanticismo fue
crear una literatura popular.
Al sacar el poeta su mundo íntimo,
 su profundo yo, a la luz,
 todos se ven identificados,
aunque sea en parte ,
en ese cúmulo de sentimientos líricos.
Su sinceridad y sentimentalismo
llegan hasta la sensibilidad de los lectores
cultos y menos cultos.
 Y el pueblo está lleno de sentimientos.
 Por ello recita de memoria los versos de sus poetas,
como el que sin decir su nombre proclama su amor,
su dolor o su queja.
Alemania e Inglaterra
 pueden considerarse como las cunas del Romanticismo. 
Aproximadamente en el 1800 pasan estas ideas a Francia,
A España llegan,
poco a poco, los aires del movimiento.
 Desde 1810 van penetrando
las teorías románticas alemanas.
 El camino se va configurando
y el triunfo pleno llega en 1835.
La vuelta de los emigrados,
huidos a Francia a consecuencia de
las represiones a los liberales
 por parte del absolutismo de Fernando VII,
fue la causa definitiva.
La duración del Romanticismo en nuestra tierra es breve.  No obstante, dará sus frutos.



 Bécquer y Rosalía de Castro, 
dos islas románticas, dos rezagados.



GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
SEVILLA, 17 DE FEBRERO DE 1836
MADRID, 22 DE DICIEMBRE DE 1870

RIMAS, 42. (III)

Sacudimiento extraño
que agita las ideas
como huracán que empuja
las olas en tropel.

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.

Deformes siluetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como a través de un tul.

Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del Iris
que nadan en la luz.

Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.

Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.

Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin riendas que la guíe,
caballo volador.

Locura que el espíritu
exalta y desfallece;
embriaguez divina
del genio creador.

Tal es la inspiración.

Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro
y entre las sombras hace
la luz aparecer,

brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel.

Hilo de la luz que en haces
los pensamientos ata,
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit.

Inteligente mano
que en el collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.

Armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.

Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.

Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.

Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
descanso en que el espíritu
recobra su vigor.

Tal es nuestra razón.

Con ambos siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo al genio es dado
a un yugo atar las dos.



TURNER
Luz y color (la teoría de Goethe) - La mañana después del Diluvio -
Moisés escribiendo el Libro del Génesis

Joseph Mallord William Turner  (23 April 1775 – 19 December 1851)





Rosalía de Castro

Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837
Padrón, 15 de julio de 1885
Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.

¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.

No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitar el polo.



Arthur Rubinstein
Polonesa Op. 53, en La bemol mayor

Polonesa Heroica (Chopin)