domingo, 21 de abril de 2013

HABLEMOS DE SESO


Porque el  mayor y más potente órgano sexual está en el cerebro.




Hablar de las relaciones sexuales con la pareja es imprescindible para que ambos disfruten plenamente. Cuando no se habla de sexo, ambos miembros dan por hecho situaciones, caricias o prácticas que creen que les gusta a la pareja, pero que no saben ciertamente porque nunca se lo han preguntado.

La comunicación es algo natural y necesario. Y lo es también la comunicación sexual.
Comunicar tus gustos y preferencias a tu pareja desde el principio te evitará futuros problemas y malos entendidos.
También para fomentar la mutua confianza y complicidad.

Sin embargo no lo hacemos, o no tanto como deberíamos. A veces por pereza a hablar de estas cosas pensamos "si hablo de esto parece que le estoy dando muchísima importancia". A veces, porque nos da corte o simplemente porque no queremos romper la magia.

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¿Por qué las mujeres sienten la necesidad de fingir cuando se percatan que no alcanzarán el orgasmo?

Hasta un 60% de las mujeres finge el orgasmo para "retener" a sus parejas. No es ningún mito que muchas mujeres exageran en la cama, aunque los motivos de esta actitud son menos conocidos. Tal vez por ello, en la Universidad de Columbia y de la Oakland (ambas en EEUU) han llevado a cabo la primera investigación que indaga en las razones de este fenómeno.

Sus datos, publicados en "Archives of Sexual Behavior", confirman que aquellas que creen que tienen más riesgo de que sus parejas les sean infieles son las que más reconocen fingir sus orgasmos.

Varios estudios han profundizado con anterioridad en la hipótesis del engaño femenino durante el encuentro sexual, pero este es el primero realizado con un número mayor de mujeres.

Cuando se les pregunta por qué lo hacen "ellas argumentan que por cumplir las expectativas de sus parejas para aumentar su ego, elevar la emoción sexual y prevenir que busquen otras relaciones", detallan los investigadores. Se trata, en definitiva, de "mantener a la pareja interesada y excitada", agregan.

Aclaran los autores en su introducción que dada la "hipótesis de que alcanzar el orgasmo se pretende como una forma de "retener" a la pareja y como una forma de manipulación de la misma, hemos llevado a cabo la investigación generando distintas predicciones. Si las mujeres que perciben mayor riesgo de infidelidad son las que más mienten, si las que más mienten son las que más probabilidades tienen de llevar a cabo otras estrategias para prevenir que sus parejas las abandonen o si después de controlar el riesgo de infidelidad, ellas siguen o no fingiendo".

Para comprobar estas aseveraciones, los investigadores llevaron a cabo varios cuestionarios. "Los resultados apoyan la hipótesis de que aquéllas que exageran en la cama lo hacen como una forma de evitar el abandono y prevenir la infidelidad", detallan los científicos. Asimismo, las "féminas con más tendencia a fingir eran las que más utilizaban otras estrategias para "retener" a sus parejas".

Confiesan los investigadores que en ocasiones ellas caen en este tipo de actitud "para enfatizar el amor y el cuidado que sienten por su pareja y para hacerla feliz".

Fingir tiene un precio, porque cerca del 51% de las que lo hacen reconoce "sentirse culpable, pero mienten porque creen que es importante para la satisfacción del otro", reza la investigación.

Pese a que los autores reconocen que su investigación tiene algunas limitaciones, "este es el primer estudio que evalúa un vínculo entre el orgasmo fingido y la necesidad femenina de mantener cerca a su pareja. Este tipo de actitud se emplea como forma de manipulación del hombre. En un futuro se deberían llevar a cabo más investigaciones sobre la rentabilidad del orgasmo femenino real o simulado. Y este trabajo puede ser un punto de partida".

La respuesta más común a la pregunta de por qué las mujeres fingen orgasmos por lo general se sustenta en el hecho de que ellas buscan proteger el frágil ego de los hombres, y hacerles creer que se sienten satisfechas sexualmente.

Las técnicas para imitar y fingir los actos reflejos de nuestro cuerpo durante el clímax son muchas: arañar la espalda de la pareja, gritar, moverse más rápido cuando el otro está acabando, entre otros.

Muchas mujeres afirman que lo hacen para no hacer sentir mal a sus parejas, otras dicen que fingen para no quedar como frígidas, o bien, porque quieren que el asunto se termine pronto.

Las mujeres con los gemidos exagerados o gritos, están tratando de influir en su pareja más que expresar directamente la excitación sexual. Sin embargo, esto no es tan intrigante como inicialmente puede parecer, ya que la mayoría de las mujeres no lo hacen necesariamente por su interés. Por el contrario, el 92% de las participantes admite que es una forma de aumentar la autoestima de su pareja y hacer que se sienta seguro sobre su atractivo y desempeño sexual.

Por otra parte, se sabe que el cerebro femenino se desconecta por algunos segundos durante el orgasmo, es en ese momento y de forma involuntaria cuando surgen los gemidos, aunque se puede controlar su intensidad sonora. 
Los gritos que hacen las mujeres en la cama tiene que ver con el exagerar.


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El cine, y especialmente el porno, es una de las fuentes de las que provienen muchos de los mitos sexuales que asumimos como reales.


Yes, yes, yes...

 


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El orgasmo: una consecuencia, no una meta.


Muchas mujeres consideran que es el objetivo de toda relación sexual. Generalmente, debido a que ideas erróneas tiñen la propia experiencia y establecen criterios de “normal vs. anormal”. 

Para muchas mujeres, el orgasmo se convirtió en un objetivo, una meta, un motivo por el cual tener relaciones sexuales. Esto hace que cualquier dificultad al respecto sea vivida como un fracaso y provoque mucho malestar, lo que impregna toda la sexualidad y afecta la relación de pareja. Muchas de estas dificultades son ocasionadas por una serie de ideas o mitos –erróneos- que se suelen comparar con la experiencia propia para concluir que nuestra sexualidad “no es normal”. Algunos de los más habituales son:

* “La mujer tiene varios tipos de orgasmos”. Esta afirmación es incorrecta. El orgasmo se da a nivel cerebral, se pueden tener orgasmos en sueños eróticos, fantasías. No debe confundirse con la vía por la cual se alcanza el orgasmo. Cada persona tiene vías de estimulación por las que le es más fácil llegar al orgasmo, pero eso no hace que sean diferentes tipos de orgasmo.

* “Durante la penetración se debe tener orgasmos”. Se calcula que menos del 20% de las mujeres pueden tener orgasmos en la penetración, a menos que estimulen -a la vez- otras vías eróticas o que la postura sexual permita mucho roce con el clítoris. Por lo tanto, la “rara” no es quien no puede tener orgasmos durante la penetración.

* “Toda mujer es multiorgásmica”. Cada persona tiene una respuesta sexual diferente y no todas las mujeres después de un orgasmo pueden tener otro. Existen diferentes tipos de respuesta sexual, mujeres que no tienen orgasmo y disfrutan de la relación sexual, mujeres que pueden tener varios orgasmos pero de baja intensidad, mujeres que sólo pueden tener un sólo orgasmo, pueden tener varios orgasmos de mayor intensidad... Hay tantos modelos como respuestas sexuales.

* “El orgasmo perfecto es simultáneo con la pareja”. Intentar conseguir un orgasmo simultáneo es muy difícil, ya que cada persona tiene su ciclo de respuesta y el hecho de intentar controlar la sexualidad la bloquea. Por lo tanto, es conveniente pensar que se trata de una experiencia que, si pasa, está muy bien y si no, también. Si nos esforzamos en que sea así, no veremos disfrutar a nuestra pareja y la dificultad para seguir el ritmo puede cortar el proceso a alguno de los dos miembros de la pareja.

* “La mujer que no tiene orgasmos es frígida”. Una mujer sin orgasmos puede disfrutar mucho de las relaciones sexuales y tener un deseo sexual totalmente normal.

Cuando el orgasmo se convierte en el objetivo de la relación sexual, sin querer lo estamos bloqueando. La excitación es el resultado de un proceso que necesita concentración, atención en las sensaciones, mente en blanco, una buena estimulación... Si estamos pensando, analizando, vigilando, este proceso queda bloqueado.

Marina Castro 

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7 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Esto es hablar de sexo, con seso. O séase, liarse.

marian dijo...

Eso, cuando se lían, no se lían, pero, cuando cuando no se lían, se lían:)

marian dijo...

Me he liado con los "cuandos" iba un "cuando" nada más.

Gatopardo dijo...

¡Enhorabuena por su post!.....Dra. Ochoa.
Eso de confundir el seso con el sexo, no sé yo si solo les ocurre a los crepusculares y adlateres.

Gatopardo dijo...

¡Enhorabuena por su post!.....Dra. Ochoa.
Eso de confundir el seso con el sexo, no sé yo si solo les ocurre a los crepusculares y adlateres.

Juan Nadie dijo...

Los crepusculares nunca dejarán de sorprenderse con este tipo de textos (con alguna de sus partes). Textos como los que aparecen en el post.
¿Cómo era aquello de "Porqué lo llaman amor, cuando quieren decir sexo"?

marian dijo...

Pues todo está en el coco, bueno, casi todo.
Y no siempre, pero sí muchas veces lo llaman amor cuando quieren decir sexo.
El tema de fondo es que se miente y eso es lo triste.