martes, 2 de septiembre de 2014

HEFESTO & FREDERSON TYRELL CORPORATION





La MITOLOGÍA GRIEGA ha ejercido una profunda influencia en la cultura occidental. Desde los dramaturgos, artistas y filósofos de tiempos romanos, pasando por la gran recuperación del interés por la Antigüedad en el Renacimiento, hasta llegar al presente, todos se han visto inspirados por la sensacional herencia de la antigua Grecia. El origen de estos mitos es imposible de determinar y no existe una versión más veraz que otra de estos relatos. En cambio, cada ciudad del antiguo mundo griego, que se extendía desde el sur de Italia, pasando por las islas del Egeo y el Adriático, hasta la costa de Asia Menor, generó sus propios mitos. Ello puede dar pie a confusiones, puesto que hay muchas versiones diferentes y contradictorias de estas historias.

Transmitido originariamente, adaptado y desarrollado por tradición oral, el canon básico de dioses y héroes ya estaba establecido cuando los mitos se plasmaron por escrito, aproximadamente en el 750 a.C. La literatura de esa época, en especial las epopeyas de Homero, Ilíada y Odisea, y las obras del escritor Hesíodo, constituye nuestra principal fuente de conocimiento de los mitos griegos. La Ilíada dramatiza unos cuantos días al final de la mítica guerra de Troya, y la Odisea relata las aventuras del héroe Ulises cuando regresa a casa después de luchar en Troya. La Teogonía de Hesíodo es un poema que se ocupa de los orígenes del mundo y los dioses que lo rigen. Los mitos de la creación en la Teogonía muestran afinidades con los mitos de creación del Oriente Próximo. La mitología griega presenta muchas semejanzas con la indoeuropea y también se vio influida por ella o compartió sus mismas fuentes.


Homero y su lazarillo
William Adolphe Bouguereau (1874)



Pink Floyd    -     Welcome to the machine




El mito de Prometeo

Heinrich Friedrich Füger (1817) Prometeo lleva el fuego a la humanidad


Según la mitología griega, la primera generación mística (las divinidades primordiales) creó la raza de los Titanes (gigantes con forma humana) Estos, con Cronos, el dios del tiempo, destronaron a Urano (Caelus)., dios del Cielo. Después, Zeus (Júpiter), hijo de Cronos (Saturno), sucedió a su padre, venciendo a la antigua estirpe después de una guerra sangrienta que llevó a los olímpicos al poder.

El nombre Prometeo tiene origen griego y significa "prevención" "o que se anticipa a los hechos". Prometeo no es un dios olímpico; es un titán de la segunda generación de titanes (era hijo de Jápeto y la oceánide Asia o de la también oceánide Clímene, y hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio. Sin embargo, Esquilo afirmaba en su "Prometeo encadenado" que era hijo de Gea o Temis).



 Prometeo modelando al hombre con arcilla, 
asisten al acto:
 Minerva,  Psique y dos deidades femeninas o ninfas.

 Museo del Prado -Madrid-



Prometeo sabía que en el suelo de la Tierra reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojó con sus lágrimas y la amasó, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo: Los Hombres.

Atenea, diosa de la sabiduría, admiró la obra del hijo de los titanes e insufló en las imágenes el espíritu o soplo divino. Enseguida, les dio para beber un néctar mágico para que pudiesen recuperar su pureza, regenerarse, en el caso de que un día la perdiesen.

Fue así que surgieron, según la leyenda, los primeros seres humanos, que poblaron la Tierra. Aunque por mucho tiempo ellos no supieron hacer uso de la centella divina que habían recibido, no teniendo siquiera conocimiento de cómo trabajar con los materiales de la naturaleza que estaban a su disposición por todas partes.

Prometeo entonces se aproximó a sus criaturas y les enseñó a controlar el fuego, a subyugar a los animales y usarlos como auxiliares en el trabajo; les mostró cómo construir barcos y velas para la navegación, les enseñó a observar las estrellas, a dominar el arte de contar y escribir, a que descubriesen los metales debajo de la tierra y hasta cómo preparar los alimentos nutritivos, ungüentos para los dolores y remedios para curar las dolencias.

En cierta ocasión, estalló una disputa sobre qué partes de un animal sacrificado debían ser ofrecidas a los dioses y con qué partes debían quedarse los hombres. Prometeo fue designado juez en la disputa. El titán sacrificó un animal e hizo dos bolsas con su pellejo, en una depositó la carne del animal tapado por las vísceras y en la otra puso los huesos cubiertos con la grasa atractivamente colocada. Una vez hecho esto, le pidió a Zeus que eligiese una bolsa. Zeus eligió la que contenía los huesos con la grasa, que resultaba más agradable a la vista. A partir de aquel momento se le ofrecieron a los dioses los huesos y la grasa del animal, mientras que los hombres se quedaban con la carne.

Zeus tuvo que conformarse con el veredicto, pero enfurecido por la artimaña en la que había caído exclamó "Que coman la carne cruda", quitó el fuego a los hombres y se negó a proporcionárselo. Prometeo decidido a favorecer a los hombres, entró a hurtadillas en el Olimpo, robó el fuego sagrado y se lo entregó a sus protegidos. Esto lo hizo con el palo de una rama seca, se dirigió al carro de Helios (el Sol) donde a escondidas tomó un poco de fuego sagrado, trayéndolo para los seres humanos.

Solo cuando por toda la Tierra se encendieron las fogatas es que Zeus tomó conocimiento del robo de Preteomo, pero ya era tarde. Puesto que ya no podía confiscar el fuego, decidió castigar a los hombres que habían aceptado el regalo de su benefactor, inventó la forma más rápida de destruir el paraíso de los hombres: la mujer.

Pandora
William Adolphe Bouguereau
Zeus ordenó que Hefesto (el habilidoso dios artesano) modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. Pero, mientras que a Afrodita le ordenó otorgarle gracia y sensualidad y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un "bello mal", un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, les encante y conmueva, aceptando en realidad un gran número de desgracias.

Atenea (Minerva), al haber desafiado Prometeo a sus compañeros divinos, entrega a la mujer recién creada un hermoso vestido bordado, las Gracias la enjoyaron, la Horas la cubrieron de flores, Afrodita le ofrece la belleza infinita y los encantos que serán fatales a los indefensos hombres. Sucesivamente los dioses le fueron otorgando todos los dones, y finalmente Hermes introdujo en ella la semilla de la maldad.

La mujer fue llamada Pandora (la que tiene todos los dones). Antes de enviarla, Zeus le dio un cofre y le dijo que contenía muchos bienes y presentes para Prometeo, pero le advirtió que no lo abriera (ya que verdaderamente contenía males y pestes). Hermes la condujo hasta Prometeo, quien, astuto y precavido, la rechazó, y advirtió a su hermano Epimeteo (el creador de todos los animales) que, tal como el había hecho, no aceptara regalo alguno de Zeus.

Zeus, enfurecido al ver como sus planes fracasaban, castigó a Prometeo, que fue encadenado a unas rocas en el monte Cáucaso, donde un águila iba y le comía el hígado, y al ser inmortal, se regeneraba y se repetía la tortura cada día. Pasó el tiempo, pasaron siglos, y los gritos de Prometeo seguían escuchándose. Su sufrimiento despertaba compasión, pero nadie se atrevía a aliviarlo.
Un día Hércules pasando por allí con los argonautas, al ver al águila devorando el hígado de Prometeo, tomó su flecha lanzándola sobre la misma. Enseguida soltó las cadenas y llevó a Prometeo consigo. Así terminó el castigo del titán que robó el fuego para los hombres.



Prometeo - Theodoor Rombouts



Epimeteo (cuyo nombre significa: "que reflexiona más tarde" o "pensamiento tardío") se enamoró perdidamente de Pandora, y aceptó el cofre como dote. Pandora no pudo contener su curiosidad por el cofre y lo abrió. Salieron todos los males y dolores que hoy acechan a la humanidad. Pandora trató de cerrarlo, pero no pudo, y al salir todos los males, miró dentro y solo quedaba lo único positivo del cofre:  la Esperanza.

Zeus observaba la evolución del hombre, y no le gustaba lo que veía. Y temiendo que algún día esa nueva raza lo derrocara, decidió destruirla, y tomó uno de sus rayos para lanzarlo hacia la Tierra y así destruir a los hombres mediante el fuego, pero se dio cuenta de que una conflagración así ponía en peligro los propios cielos y al Olimpo. Finalmente decidió borrar a la humanidad mediante un gran diluvio. Provocó una gran tormenta, y llamo a su hermano Poseidón, que movió su tridente con tal fuerza que provocó olas gigantescas. Castillos, hombres y animales fueron barridos por las aguas embravecidas.

Deucalión (hijo de Prometeo y la Oceánide Clímene) que había visitado a su padre en el Cáucaso anteriormente, fue advertido por Prometeo que debía construir un arca para sobrevivir a la inundación. Deucalión y su esposa Pirra (hija de Epimeteo y Pandora) sobrevivieron al diluvio, que duró 9 días y 9 noches, el arca se posó en el Monte Parnaso que se levantaba sobre las aguas.

Una vez en tierra hicieron sacrificios en honor a Zeus. Satisfecho de su actuación, por mediación de Hermes, Zeus les comunicó que podrían solicitar lo que quisieran, pues les sería concedido. El matrimonio pidió que fuese renovada la raza humana. Entonces Temis (la Titánide de la ley y del orden) se presentó ante ellos diciéndoles "Cubríos la cabeza y arrojad hacia atrás los huesos de vuestra madre". No comprendieron la indicación, ya que ambos poseían distintas madres, y no deseaban profanar los restos de ninguno de sus padres. Después de mucho cavilar, la pareja coincidió en que Temis se refería a Gea, la Madre Tierra, por lo que empezaron a coger piedras y a echarlas por encima de sus hombros. De las piedras que lanzaba Deucalión surgían hombres, de las de Pirra, mujeres. Y así la Tierra fue poblada por una nueva raza de hombres y mujeres.


Adán y Eva - Lucas Cranach el Viejo (1526)



Vangelis     -      Blade Runner Blues 







METRÓPOLIS






FRITZ LANG -1927-

En Metrópolis, una gigantesca  ciudad del siglo XXI, todos los trabajos son realizados por máquinas enormes, manejadas por un "ejército" de trabajadores esclavos. Viven en laberínticos barrios subterráneos, mientras que la minoría clase dominante vive en la superficie, en los Jardines Eternos. No son conscientes de comportarse como unos tiranos; pero un día, Freder, el hijo del dueño de la ciudad, John Frederson, ve a una bella joven, María, a la cabeza de un grupo de niños famélicos a la puerta de los jardines. Deslumbrado por su belleza, se lanza en su persecución y descubre la pobreza y los sufrimientos del mundo subterráneo de Metrópolis.
Allí encuentra a María, que ha instado a los inquietos trabajadores a que tengan paciencia y esperen su redención de manos del "Cristo olvidado". El padre de Freder se entera de todo, y le pide a su principal científico, Rotwang, que construya un robot a imagen y semejanza de María para ganarse la confianza de los obreros y frenar sus posibles tendencias revolucionarias. Rotwang rapta a María y crea un androide  con la idea de llevar adelante sus propios planes, que consisten en desplazar a Fredersen y adueñarse de la ciudad.

La revuelta desencadenada por la falsa María tiene trágicas consecuencias: las bombas dejan de funcionar y todas las zonas subterráneas ocupadas por los trabajadores se ven inundadas. Freder y la auténtica María, que ha logrado escapar, consiguen salvar del desastre a los hijos de los trabajadores. Dándose cuenta de que han sido manipulados, estos queman el robot.

Al comprender por fin que sus planes no han dado el resultado perseguido, Rotwang pierde la razón. y Frederson, finalmente, comprende lo erróneo de su actitud anterior.





Reedición completa (2010) de METRÓPOLIS:       https://www.youtube.com/watch?v=4tH1syo7lHs






BLADE RUNNER 




"A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como Replicante".

"Los Replicantes Nexus-6 eran superiores
en fuerza y agilidad, y al menos iguales en
inteligencia, a los ingenieros de genética
que los crearon".

"En el espacio exterior, los Replicantes fueron usados
como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración
y colonizaciónde otros planetas".

"Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate
de Nexus-6 en una colonia sideral, los Replicantes fueron
declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte".

"Brigadas de policías especiales, con el nombre de Unidades
de Blade Runners, tenían órdenes de tirar a matar
al ver a cualquier Replicante invasor".

"A esto no se le llama ejecución,
se le llama retirada".







[Replicantes o sumisas:
El cyborg femenino desde Blade Runner
Parte del Trabajo de Lidia Merás para la Revista: Letras y ficción audiovisual 
Bibliografía:

PEDRAZA, Pilar (1998): Máquinas de amar. 
FITTING, Peter (1987): «Futurecop: the Neutralization of Revolt in Blade
Runner», en Science Fiction Studies
DOANE, Mary Ann (1990): «Technophilia: Technology, Representation,
and the Feminine»,   «Body Politics: Women and the Discourse of Science»
HOCKER RUSHING, Janice y FRENTZ, Thomas S. (1995): Proyecting
the Shadow. The Cyborg Hero in American Film. 
JERMYN, Deborah (2005): «The Rachael Papers: In Search of Blade
Runner’s Femme Fatale»]


Pygmalion and Galatea
Jean-Leon Gerome

Blade Runner (Ridley Scott, dir., 1982) actualiza los dos arquetipos de mujer artificial que han dominado la ciencia ficción cinematográfica. El primero de ellos hunde sus raíces en el mito de Pigmalión y su deseo masculino de fabricar una mujer ideal. El segundo modelo describe un ser potencialmente peligroso inspirado en el robot al que se da vida en Metrópolis (Lang, dir., 1927). Este artículo pretende mostrar cómo, a pesar de la evolución que experimentan ambas tipologías, estas rigen aún en la mayoría de películas de ciencia ficción contemporánea protagonizadas por organismos cibernéticos femeninos. La terminatrix en Terminator 3 (Mostow, dir., 2003), las modélicas amas de casa en Las mujeres perfectas (Oz, dir., 2004) o la pequeña Eva (Maíllo, dir., 2011), mantienen el cliché de vincular sexualidad con el grado de autonomía de estas máquinas semihumanas. Tan solo cuando la trama evita caer en la caracterización de la cyborg como un objeto sexual estas dos tipologías dejan de aplicarse, tal como sucede en Alien Resurrección (Jeunet, dir., 1997).




Rachael (Sean Young)



Joan Crawford
Basada libremente en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), Blade Runner (1982) es el primer film en explorar el drama de la condición artificial femenina. En ella se darán cita las dos tipologías de cyborg mujer que Blade Runner fija al tiempo que actualiza: el modelo de cyborg obediente y el arquetipo de mujer artificial que no se amilana ante su opresor. En el filme de Scott el personaje de la «replicante» Rachael es decisivo porque, si bien parte de la concepción "vamp" de la cyborg heredada de Metrópolis, evoluciona a lo largo del filme hasta convertirse en su opuesto.

Interpretada por la actriz Sean Young, a primera vista Rachael mantiene un aire anticuado que sigue de forma escrupulosa el estereotipo de "femme fatale" del cine negro (Doane, 1990: 174). La disparidad con la Rachael imaginada por Philip K. Dick resulta esclarecedora. En la versión literaria, Rachael seduce a Deckard para que le sea imposible matar más androides, una calculada estrategia que ya había utilizado con otros cazadores de replicantes. [Existen otras diferencias significativas: en la novela, Pris y Rachael son físicamente indistinguibles –lo que refuerza su carácter manufacturado frente al retrato de ejemplar único que se subraya en la Rachael cinematográfica– y son asimismo idénticas en las oscuras intenciones que albergan, muy alejadas, pues, del rol sentimental que Rachael desempeña en Blade Runner.]

En la adaptación cinematográfica, en cambio, actúa de forma cínica y maquinal mientras cree que es humana, pero una vez que el test de empatía Voight-Kampff detecta su origen artificial, se derrumba. Rachael queda a merced de su inexperiencia emocional y de sus recuerdos implantados, que ahora sabe falsos. Caracterizada como un «emblema de feminidad decimonónica» (Pedraza), aparece como una mujer frágil e indefensa ante el descubrimiento de su adulterada genealogía.

Este evolucionado modelo de Nexus 6 se contrapone abiertamente a las demás replicantes de la película. Con ellas comparte el hecho de haber sido manufacturadas por varones (el potentado Tyrell y J. F. Sebastian) para la distracción de otros hombres.

Pero mientras sus compañeras tratan a toda costa de sobrevivir y luchan hasta la muerte por liberarse de sus opresores, Rachael acaba fugándose con su captor. [Quizá por ello, como apunta Mary Ann Doane, se haya visto a esta replicante como una versión reciente de la Olimpia de Hoffmann, ya que también ha sido programada para tocar el piano, al igual que otras muchas autómatas del siglo XVIII (Doane, 1990).]

Al enamorarse de su potencial asesino, Rachael olvida sus orígenes y el sufrimiento que ha acarreado la lucha por la supervivencia de sus hermanos replicantes. La traición de Rachael no es metafórica. Dispara a uno de los suyos para salvar la vida de Rick Deckard (Harrison Ford) y su acto no parece causarle graves quebraderos de cabeza.

Por último, emprenderá la huida lejos de la inhóspita ciudad de Los Ángeles en lo que podría juzgarse como un acto de redención. La mujer fatal purgaría su crimen por su relación con Deckard en esta última escena en la que la voice over revela que Rachael carece de fecha de caducidad, lo que la eleva de cyborg sentenciada a una vida de cuatros años, a alguien indistinguible a todos los niveles de una mujer «real» (Hocker Rushing y Frentz). La escena puede asimismo interpretarse como un acto de reconciliación entre naturaleza y tecnología gracias a la génesis híbrida de Rachael.

No obstante, esta huida pastoral está lejos de constituir una nueva alianza entre máquinas y humanos. De hecho, este presunto final feliz podría leerse también como la propina al trabajo de un verdugo de replicantes. Dicho análisis cobra sentido cuando reparamos en la adaptación que Ridley Scott acomete porque, mientras el protagonista de la novela dudaba a su término sobre la moralidad de las ejecuciones de replicantes de las que era directo responsable, en la película el conflicto moral ni siquiera se plantea. En su lugar, Deckard quedará absuelto de sus actos legitimando con ello sus acciones en una sociedad que basa su rendimiento económico en la explotación de unos replicantes «más humanos que los humanos» (Fitting) [Peter Fitting interpreta Blade Runner como la historia de una claudicación de los replicantes ante los egoístas intereses humanos poniendo de relieve que la escena final de la película presenta la exoneración del asesino de cyborgs] Una década más tarde, Ridley Scott reestrenó la película con un nuevo montaje (Blade Runner: The Director’s Cut, 1992) que justamente aborta este final en el que se produce la huida de ambos.


Unicornio (papiroflexia)
Gracias a ello –y con apenas un breve añadido en otra escena–, se sugiere la posibilidad de que el protagonista al que da vida Harrison Ford sea un replicante más diseñado para «retirar» a sus compañeros. Esta resolución, en justicia más ambigua, sin duda trastocaría las interpretaciones expuestas acerca de cómo el protagonista es premiado por servir a los intereses de los humanos, ya que ambos serían víctimas de su falsa genealogía y, con ella, de la mezquina manipulación por parte de sus creadores. Sin embargo, la supresión del happy end inicial borra la consolidación del incipiente romance entre Deckard y Rachael de tal modo que la tímida pregunta que la replicante formula a Deckard unas pocas escenas antes inquiriendo si seguirá persiguiéndola, cobrará fuerza instituyéndose en un interrogante plausible e inquietante. Si no huyen juntos, no parece quedar garantizado que el blade runner deje de cumplir con su cometido. [En realidad, este destino es habitual en el cyborg, independientemente de su sexo. Naturalmente, con su ambigüedad, el final del nuevo montaje de Blade Runner deja margen suficiente para la especulación.]


Pris (Daryl Hannah)
Las demás replicantes de Blade Runner habría que catalogarlas como cyborgs insumisas que, lejos de sucumbir ante los encantos de su cazador, luchan denodadamente contra él. La ágil replicante Pris (Daryl Hannah), un «modelo básico de placer» según se nos advierte, ha sido diseñada para el consuelo masculino en las colonias interplanetarias. Una ocupación no muy alejada de la de Zhora (Joanna Cassidy), su compañera de desventura, que trabaja en un lujoso club como bailarina exótica con el nombre artístico de Salomé. Las resonancias judeocristianas de dicho seudónimo sumadas a la serpiente artificial que recorre su descubierta anatomía, refuerzan la construcción de esta cyborg como corruptora de hombres. [ El comisario Bryant se refiere a Zhora al comienzo del filme resaltando su atractivo y su habilidades como asesina: «Talk about beauty and the beast. She’s both» ]

Zhora (Joanna Cassidy)
A pesar de que Pris y Zhora comparten con los cyborgs varones una fuerza superior a la humana, el rasgo que define a la mujer artificial es la de ser sujetos disponibles para satisfacer las demandas de sexualidad masculina. Sin embargo, el desarrollo de la película advierte que, a pesar de que ambas han sido fabricadas con semejante propósito, consiguen desembarazarse de la función para la que han sido diseñadas, particularidad las hará libres y, por ende, dueñas de su sexualidad. La película muestra la actitud, entre sorprendida y burlona, de la replicante Zhora ante el falso puritano Deckard que se cuela en su camerino haciéndose pasar por miembro de la "Federación Americana de Artistas de Variedades" con la excusa de detectar la existencia de agujeros en las paredes que comprometerían su intimidad. Al contrario que Rachael, que se muestra insegura en la escena amorosa con Rick Deckard, sus hermanas replicantes no precisan de entrenamiento en dicha materia. Tanto Pris como Zhora mantienen un idilio con otro replicante –es decir, con un igual– huyendo de la función de prostitutas para humanos para la cual fueron creadas. El inconveniente es que pagarán con la muerte su osadía. [ Mucho más convincentes –como robots y no como mujercitas eléctricas rebosantes de humanidad– son las replicantes Pris (Daryl Hannah) y Zhora (Joanna Cassidy), hembras duras, «modernas» y guerreras, que reciben su merecido sin tardanza (Pedraza) ].










¿A qué se debe la diferencia en la caracterización de Rachael frente a sus compañeras insurrectas? La respuesta es que aunque Rachael sea una erotizada femme fatale propia del cine negro, se revela como sexualmente inexperta –justamente al contrario que las demás cyborgs de la película– y, por lo tanto, en lugar de conducir al héroe a la perdición como le correspondería, le salva: Su aparentemente confusa y dubitativa respuesta a los avances de Deckard podría sugerir inicialmente que el replicante (femenino) más avanzado, el más «especial», ha sido manufacturado como una mujer aparentemente asexual o sexualmente naif, mientras que sus compañeras Zhora y Pris claramente no lo han sido.








No podía faltar...


Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia...



10 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Alucinantes vasos comunicantes de la cultura occidental. De Homero y Hesíodo a Philip K. Dick y H. R. Giger pasando por Fritz Lang y los Floyd.

Juan Nadie dijo...

Tus post son agotadores, pero estupendamente bien hilados.

marian dijo...

Pues he quitado más de la mitad de lo que tenía preparado...

marian dijo...

Son alucinantes, ciertamente. Cómo van modelando mentalmente... ¿más replicantes, quizá?

Gatopardo dijo...

Esto es obra de orfebrería o encaje de bolillos. Eso sí, de calidad.

marian dijo...

Son los dioses (y la diosas:)

carlos perrotti dijo...

Sí, te dejan sin aliento, pero uno vuelve por más...

marian dijo...

Pero se les debió acabar la producción de "Néctar Mágico".

carlos perrotti dijo...

Interesantísimo para que les servía tal néctar mágico.

marian dijo...

Ni l@s alquimistas lo han podido imitar. A más a más, botox, ácido hialurónico... :)