Mostrando entradas con la etiqueta chicho sánchez ferlosio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chicho sánchez ferlosio. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de junio de 2016

IDEOLOGÍA MÓRBIDA






Existe una infección cerebral, que se llama ideología mórbida, mucho más contagiosa que la gripe del pollo o la enfermedad de las vacas locas, contra la que no existen vacunas. Uno de los síntomas de esta infección es una fiebre rara que te impide ver el lado sórdido de los políticos de tu partido. Aunque los medios de información descubran y aireen cada día sus delitos de cohecho, malversaciones de caudales públicos y robos descarados piensas que sus tropelías no te atañen. Los votas, pero tú eres un ciudadano honorable. Por mucho que los veas entrar y salir de los juzgados y de las cárceles, esa fiebre ideológica te obliga a creer que basta con el cabreo para sentirte a salvo del contagio. Los votas, pero tú eres un ciudadano incontaminado. La virulencia de esta infección cerebral te llevará a las urnas una vez más como un borrego y, pese a haberte desayunado a lo largo de una legislatura con los latrocinios evidentes de los políticos de tu partido, incluso celebrarás su triunfo si ganan las elecciones. Pero después de depositar el voto en su favor, aunque no lo notes, volverás a casa con el cerebro seriamente dañado. Los efectos de esa lesión son expansivos y envolventes, actúan como una lenta bajada de las defensas, de modo que sin darte cuenta irás perdiendo la autoestima y llegará un momento en que ya no podrás reaccionar contra cualquier clase de injusticia, hasta considerar muy natural que te roben a ti directamente. A estas alturas, un ciudadano libre tiene la obligación de saber que votar a un Gobierno corrupto es un acto inmoral, que te hace cómplice de la corrupción. Te creías vacunado contra esa basura, pero un día el espejo ante el cual tu rostro se refleja, puede que te dé un veredicto fatídico: si de forma consciente votas a un político corrupto es porque tú en su caso harías exactamente lo mismo.



MANUEL VICENT 

http://elpais.com/elpais/2015/03/27/opinion/1427468272_148507.html




Chicho Sánchez Ferlosio

"A contratiempo” (1978) 

La gracia nevando


Don din
din dan
ya.
La gracia nevando
y el puerco sangrando
la perla temblando
la llama llamando
y el chantre cantando
y el ama amasando
nevando
la gracia en la ciudad
sin fe.
Dónde, dónde, dónde fue.
Pues aquí
pues allá
no sé...
Pero ¿qué más da?
La luna rocío
el sol su sed
el rico oro
el pobre palidez.
Eh, eh
ah, ah.
Uno solo tiene aquello que da.
Don din
din dan
ya.
Nacida la vida
la peña florida
la loba dormida
la casa caída
la leche vertida
la cierva parida
la vida
nacida de la mar
sin fe.
Cómo, cómo, cómo fue.
Pues así
pues asá
no sé...
Pero ¿qué más da?
Tristeza el espejo
los ojos miel
amor el hombre
justicia la mujer.
Eh, eh
ah, ah.
Lo que olvide uno
todo eso sabrá.
Don din
din dan
ya.
La grana granada
y el alba alborada
la mora morada
la pólvora helada
la carne encarnada
la sombra asombrada
granada
la grana de la paz
sin fe.
Cuándo, cuándo, cuándo fue.
Pues ayer
pues será
no sé...
Pero ¿qué más da?
La cal delirio
el vino pez
el reo cáñamo
y terciopelo el juez.
Eh, eh
ah, ah.
Cuando ciegue el alma
el ciego verá.
Don din
din dan
ya.
La muerte muriendo
y el río riendo
y el papa paciendo
y el lirio liriendo
y el credo creyendo
y adán sin atuendo
de estrella en estruendo
reverdinaciendo
muriendo
muriendo la fidelidad
sin fe.
Cuándo, cómo, dónde, qué.
Te diré
pues verás
no sé.
Pero ¿qué más da?
Eh, ah.
Todo lo que esperes
jamás lo verás.
Don din
din dan
din don dan.

Agustín García Calvo
“Canciones y soliloquios” Poema 61




domingo, 3 de marzo de 2013

EL SOL DE MARZO, DA CON EL MAZO




El epigrama  es una composición poética breve que expresa un solo pensamiento principal festivo o satírico de forma ingeniosa.




 Como este pequeño consejo que Bretón de los Herreros le brindó a un tal don Gonzalo:

Voy a hablarte ingenuamente,
tu soneto, don Gonzalo,
si es el primero, es muy malo,
si es el último, excelente.


*


El escritor y poeta riojano Bretón de los Herreros, durante un tiempo vivió en el mismo edificio que un médico llamado doctor Mata. Y se daba el caso que muchas veces, los amigos, curiosos o admiradores del dramaturgo, iban a buscarle a su casa, confundiendo de cuando en cuando el piso y molestando al insigne doctor. Este, harto de que le molestasen, hizo instalar en su puerta un letrero que rezaba:

“En aquesta habitación no vive ningún Bretón”

Cuando Bretón lo vio, decidió completar unos versos tan escasos con algo de su cosecha. 

Así quedó la advertencia:

En aquesta habitación
no vive ningún Bretón;
dejen ya de molestar,
pues vive un médico poeta
que al firmar en la receta
dice Mata. Y es verdad.









 Anécdota de Pedro Muñoz Seca, que ilustra el fecundo ingenio del malogrado autor. 
Siendo estudiante vivía en Madrid en un edificio cuyos porteros, eran un matrimonio ya anciano y que al parecer apreciaba el escritor. 
Falleció la esposa y quizás de pena, a los pocos días falleció el esposo.
El hijo de los porteros, sabedor del aprecio mutuo que se tenían sus padres y el escritor, le rogó a este que hiciera un epitafio para sus padres a lo que Muñoz Seca, accedió elaborando el siguiente:

Fue tan grande su bondad,
Tal su generosidad,
Y la virtud de los dos,
Que están, con seguridad,
En el cielo, junto a Dios.

Era obligatorio en aquella época que el obispado aprobara el texto de los epitafios; de manera que el autor recibió una carta del mismo, indicándole que debía corregir el epitafio en el sentido de que ni el obispo, ni siquiera el santo padre de Roma, podían asegurar con certeza que los fallecidos “estuvieran junto a Dios”.
Muñoz Seca, recompuso el verso y lo remitió a la curia de la manera siguiente:

Fueron muy juntos los dos,
El uno del otro en pos,
Donde va siempre el que muere,
Pero no están junto a Dios
Porque el Obispo no quiere.

La siguiente carta que recibió el ilustre escritor  decía así: 

"Ni yo, ni ningún otro representante de la santa Iglesia, intervenimos para nada en el destino de los difuntos, por tratarse de un misterio inescrutable que ni usted, a pesar de su buena voluntad, ni nosotros estamos capacitados para aclarar".

Cuentan que Muñoz Seca escribió el siguiente epitafio que, por supuesto, no se colocó en la lápida:

Vagando sus almas van,
Por el éter, débilmente,
Sin saber que es lo que harán,
Porque, desgraciadamente,
Ni Dios sabe dónde están.



DUELO DE TITANES



 Ataca Quevedo. 
Contra  Luis de  Gongora 

Este cíclope, no siciliano, 
del microcosmo sí, orbe postrero; 
esta antípoda faz, cuyo hemisferio 
zona divide en término italiano; 

este círculo vivo en todo plano; 
este que, siendo solamente cero, 
le multiplica y parte por entero 
todo buen abaquista veneciano; 

el minoculo sí, mas ciego vulto; 
el resquicio barbado de melenas; 
esta cima del vicio y del insulto; 

este, en quien hoy los pedos son sirenas, 
este es el culo, en Góngora y en culto, 
que un bujarrón le conociera apenas. 

 Ataca Góngora. 

Anacreonte español, no hay quien os tope. 
Que no diga con mucha cortesía, 
Que ya que vuestros pies son de elegía, 
Que vuestras suavidades son de arrope 

¿No imitaréis al terenciano Lope, 
Que al de Belerofonte cada día. 
Sobre zuecos de cómica poesía 
Se calza espuelas, y le da un galope? 

Con cuidado especial vuestros antojos 
Dicen que quieren traducir al griego, 
No habiéndolo mirado vuestros ojos. 

Prestádselos un rato a mi ojo ciego, 
Porque a luz saque ciertos versos flojos, 
Y entenderéis cualquier gregüesco luego 

Ataca Quevedo. 

Yo te untaré mis obras con tocino 
Porque no me las muerdas, Gongorilla, 
Perro de los ingenios de Castilla, 
Docto en pullas, cual mozo de camino. 

Apenas hombre, sacerdote indino, 
Que aprendiste sin christus la cartilla; 
Chocarrero de Córdoba y Sevilla, 
Y en la Corte, bufón a lo divino. 

¿Por qué censuras tú la lengua griega 
siendo sólo rabí de la judía, 
cosa que tu nariz aun no lo niega? 

No escribas versos más, por vida mía; 
Aunque aquesto de escribas se te pega, 
Por tener de sayón la rebeldía. 

Ataca Góngora. 

Cierto poeta, en forma peregrina 
cuanto devota, se metió a romero, 
con quien pudiera bien todo barbero 
lavar la más llagada disciplina. 

Era su benditísima esclavina, 
en cuanto suya, de un hermoso cuero, 
su báculo timón del más zorrero 
bajel, que desde el Faro de Cecina 

a Brindis, sin hacer agua, navega. 
Este sin landre claudicante Roque, 
de una venera justamente vano, 

que en oro engasta, santa insignia, aloque, 
a San Trago camina, donde llega: 
que tanto anda el cojo como el sano.

Ataca Quevedo: 

¿Qué captas, noturnal, en tus canciones, 
Góngora bobo, con crepusculallas, 
si cuando anhelas más garcivolallas, 
las reptilizas más y subterpones? 

Microcósmote Dios de inquiridiones, 
y quieres te investiguen por medallas 
como priscos, estigmas o antiguallas, 
por desitinerar vates tirones. 

Tu forasteridad es tan eximia, 
que te ha de detractar el que te rumia, 
pues ructas viscerable cacoquimia, 

farmacofolorando como numia, 
si estomacabundancia das tan nimia, 
metamorfoseando el arcadumia. 

*

AMANCIO PRADA recordando a CHICHO 



CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO

Madrid, 8 de abril de 1940 -  Madrid, 1 de julio de 2003

*