M. de Compigne, original de la Saboya, hermano de la orden de San Benito, es la persona que le presentará esta carta como un pasaporte para llegar a su protección; es el hombre más discreto, el más sabio y el menos mediocre que conozco, y con el que tuve el placer de conversar; durante tiempo me pidió que escribiera a favor suyo, y le expidiera un certificado aceptable así como una carta de crédito, lo que acabé de conceder ante su mérito real más que a su insistencia ya que, créame, su modestia tan solo es superada por su valía; me disgustaría que estuviese en la situación de omitir hacerle un favor, a causa de desconocer su carácter real, me disgustaría que usted fuese como alguno de mis amigos íntimos, inducido a cometer un error que ellos reconocen.
Creo que mi deber consiste en avisarle que me dará la satisfacción de que preste atención a todo lo que haga, y le muestre todo el respeto posible, y no diga nada en su presencia que pueda ofenderle o disgustarle en modo alguno; puedo decir que no hay nadie a quien aprecie más que a M. Compigne, persona que lamente más ver desatendida, pues no hay persona más meritoria, recibida y admitida en la buena sociedad, sería por lo tanto odioso faltarle y estoy convencido de que en cuanto conozca sus virtudes y que usted lo sepa valorar en su justa medida, sabrá estimarlo tal como lo hago yo, y por ello me dará las gracias por mi consejo; la confianza que deposito en su bondad me fuerza a abstenerme, a extenderme más sobre este asunto o de decir nada más sobre este tema. Créame, (...)
El Card. Richelieu
La carta está escrita en clave.
Pista para la lectura: Leer solamente la mitad izquierda.
Georges Brassens
Les copains d'abord
Les copains d'abord


